Tejiendo entre fronteras, JASS en Nuevo México, trabaja para aumentar la voz y el poder colectivo de las mujeres


“Porque todas las mujeres hemos enfrentado la discriminación y la violencia en algún momento de nuestras vidaspero también todas hemos aprendido a cuidar la vida, somos una fuerza capaz de construir un mundo diferente”

Simposio organizado por destacadas mujeres de Santa Fe, Nuevo México:

El 18 de octubre de 2014 en Santa Fe Nuevo México se realizó un Simposio convocado por un grupo de destacadas mujeres de la ciudad para presentar las experiencias de JASS y las organizaciones con las que trabajamos en la construcción de redes de protección y solidaridad y nuestro trabajo de formación, comunicación, incidencia y construcción de conocimientos para aumentar la vos, visibilidad y poder colectivo de las mujeres de México y Centroamérica.

Algunas de las organizadoras del encuentro fueron: Michelle Lujan, representante de Nuevo México en el Congreso Nacional; Marg Veneklasen, reconocida activista por su trabajo en defensa de los derechos de la comunidad y la juventud y Anne Bingamen, un abogada feminista que han litigado casos emblemáticos sobre derechos de las mujeres. Por parte de JASS participó nuestra directora ejecutiva, Lisa VeneKlasen y Marusia López y Daysi Flores de JASS Mesoamérica.

El Simposio tuvo lugar en “El Zaguán”, una de las casas más antiguas de la ciudad que funciona como centro de exposiciones y eventos y también como residencia para artistas.

Reconociéndonos como mujeres y tomando conciencia de la situación de las mujeres y las defensoras de derechos humanos:

La realidad que viven las mujeres en este estado del sur de los Estados Unidos que antiguamente pertenecía al territorio mexicano, tiene puntos de conexión con el contexto de nuestra región. Nuevo México es un estado marcado por una importante presencia de pueblos originarios y migrantes latinoamericanos, que  presenta unas de las tasas más elevadas de pobreza, violencia contra las mujeres y deserción escolar.

Por ello, además de compartir las experiencias de nuestro trabajo en la región, buscamos con este intercambio ampliar y diversificar nuestras redes de solidaridad, para desafiar en ambos lados de la frontera la violencia y la discriminación de género.

Pues ser defensora de derechos humanos no es una labor exclusiva de abogadas o integrantes de organizaciones civiles, es la participación individual y colectiva de toda mujer que decide “cruzar la línea”, salir de casa y alzar la voz en contra las de las injusticias.

Las defensoras de derechos humanos son las madres mexicanas de FUNDEC[1] que buscan a las persona desaparecidas y exigen justicia para las miles de mujeres asesinadas, son las indígenas del Consejo de Pueblos K'iche' de Guatemala  que salen a la carretera para detener la entrada de empresas que quieren quitarles sus casas o contaminar sus territorios; son también las integrantes de la Agrupación por la Despenalización del Aborto en El Salvador que trabajan para sacar de la cárcel a mujeres que por haber tenido un aborto son encarceladas injustamente con penas que superan los 40 años.

La realidad de violencia y agresiones a las defensoras de derechos humanos presentada por las representantes de JASS conmovió de manera notable a las y los asistentes:

  • Conocieron de las agresiones a la defensora de Honduras Bertha Cáceres, dirigente de la organización campesina COPINH, que fue detenida arbitrariamente en un retén de seguridad cuando viajaba con su familia, después de haberle sembrado un arma en su automóvil y que luego enfrentó un largo proceso judicial, destino común de las defensoras comunitarias e indígenas en ese país (actualmente 650 defensoras del territorio enfrentan procesos legales vinculados a su trabajo[2]).
  • Conocieron también de las agresiones en contra de la defensora Ana Karen Quuintana de la organización “Tamaulipas Diversidad VidhaTrans”, quien entre muchas otras agresiones fue amenazada con ser “levantada”[3] por su trabajo a favor de servicios adecuados de salud para las personas que viven con VIH en su estado, uno de los lugares fronterizos más violentos y con mayores índices de desaparición de personas en México.

En el diálogo sostenido con las y los asistentes, analizamos cómo el contexto de violencia que enfrenta la región mesoamericana está fuertemente impactado por las decisiones y políticas ejecutadas por el gobierno de los Estados Unidos. Cómo los recursos aportados para seguridad se están dirigiendo a instituciones de justicia y seguridad fuertemente corrompidas y con numerosas denuncias por impunidad y otras violaciones a los derechos humanos.

Tejiendo redes de solidaridad entre mujeres más allá de las fronteras nacionales

Berta y Ana Karen pudieron superar esta situación de riesgo y continuar con su trabajo de defensa y promoción de los derechos humanos porque contaron, entre otros apoyos y colaboraciones, con la solidaridad de redes nacionales de defensoras a las que pertenecen y que JASS ha contribuido a impulsar junto con otras organizaciones en México y Honduras[4].

Estas redes no solo las apoyaron en la situación de emergencia, a través de cientos de llamadas a la comisaría de Río Blanco, Honduras, para exigir la libertad de Berta o de apoyo a Ana Karen para que pudiera trasladarse a un lugar seguro, sino que les dieron una red de apoyo y confianza entre mujeres que les han permitido abordar otras situaciones que también afectan su activismo como la falta de apoyo o las agresiones que viven dentro de su familia o la discriminación y difamación de la que han sido objeto por su identidad de género.

Además del apoyo que recibieron de la Red de Defensoras de Honduras y la Red de Defensoras de México, respectivamente, Bertha y Ana Karen son dos de las cerca de 400 defensoras vinculadas en la Iniciativa Mesoamericana de Derechos Humanos[5]. A través de este esfuerzo regional ambas defensoras pudieron denunciar las agresiones en su contra ante instancias internacionales como el Consejo de Derechos Humanos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos o el Comité de la CEDAW.

Fortaleciendo el liderazgo y poder colectivo de las mujeres:

También tuvimos oportunidad de compartir el trabajo que hacemos para fortalecer capacidades y generar nuevas alianzas para el cambio social como es el caso de la Escuela de Alquimia Feminista, a través de la cual se desarrolla un proceso de educación popular para que líderes indígenas y rurales de siete países de la región fortalezcan su trabajo organizativo, desarrollen mejores y más sostenibles alternativas de cambio y puedan incidir en las decisiones que toman sus gobiernos u otros actores importantes en la vida de sus comunidades y pueblos.

Aunque es un momento sumamente difícil para quienes vivimos en México y Centroamérica por toda la violencia desbordada contra las mujeres y la sistemática violación de los derechos humanos, sentimos una gran esperanza cuando vemos que cada día hay más mujeres que deciden dejar de ser víctimas para convertirse en defensoras de derechos humanos.

Por eso JASS, en articulación permanente con otras organizaciones, dedica sus esfuerzos a cruzar la línea con ellas, a fortalecer y proteger su vida, su integridad y el valioso y necesario trabajo que desarrollan.

Construyendo nuevas alianzas y redes solidarias:

Al finalizar la velada desde invitamos a las participantes, entre las que se encontraban artistas, empresarias, representantes del gobierno local, entre otras, a colaborar con JASS y las organizaciones con las que trabajamos a fortalecer el invaluable trabajo que las mujeres mesoamericanas están haciendo para poner un alto a la violencia y los abusos del poder y para construir comunidades basadas en libertad, la igualdad y el cuidado de la vida.

Todas manifestaron con gran entusiasmo su interés y disposición para aportar recursos, vinculaciones y saberes en esta causa común que trasciende nuestras fronteras. A apoyar nuestra causa y a aprender de las mujeres y organizaciones mesoamericanas para abordar en su propio territorios las violaciones a los derechos de las mujeres. A trabajar juntas para insistir en la emergencia humanitaria que las políticas migratorias están generando.

Al terminar, una de las concejalas de la ciudad de Santa Fe entregó a JASS un reconocimiento oficial en el que se establece que, de ahora en adelante, el 18 de octubre se celebrará en la ciudad el “Día de JASS”, es decir, se conmemorará el trabajo que día a día realizan las mujeres para el avance de los derechos humanos.




[1] Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila

[2] Datos aportados por la Red Nacional de Defensoras de Honduras

[3] Término usado por los propios grupos de crimen organizado en México para referirse a una desaparición ejecutada por duchos grupos.

[4] Cosorcio Oaxaca y Red Mesa de Mujeres en Ciudad Juárez, organizaciones como el CEMH, ¿?? y defensoras destacas de la resistencia en Honduras.

[5] Impulsada por JASS, UDEFEGUA, Consorcio Oaxaca, AWID, La Colectiva Feminista, la RNDH y FCAM