Asociadas por lo Justo lamenta el asesinato de Margarita Murillo


El pasado miércoles 26 de agosto fue asesinada Margarita Murillo, defensora de derechos humanos hondureña. Murillo era una veterana en la lucha popular del sector campesino tanto en Honduras como en Centroamérica. Su larga historia de lucha en el movimiento social y popular, contribuyó para lograr el acceso a la tierra de los sectores marginados en el país debido a las grandes desigualdades sociales como consecuencia de las múltiples exclusiones sociales, culturales y políticas donde especialmente las mujeres campesinas quedan por fuera de los espacios donde se toman las decisiones políticas y económicas.

Murillo fue asesinada en la vereda El Planón, en el municipio de Villanueva, al norte de Honduras. Tres hombres encapuchaddos se aproximaron a la defensora y le dispararon. Su cuerpo fue encontrado tirado debajo de un palo de mango, por miembros de la Empresa Asociativa Campesina “Las Ventanas de la Producción”, una organización de 23 familias campesinas involucradas en una disputa legal por las tierras de la zona. Hacía 4 meses, Murillo había sido elegida presidenta de esta asociación y aunque la defensora estaba amenazada, y se habían dictado medidas cautelares para su protección, no se conoce quienes fueron los autores materiales o intelectuales del siniestro.

Murillo tenía 56 años y era la madre de 4 hijos Uno de ellos, Samuel, de 23 años, fue secuestrado el 26 de julio de este por militares hondureños y al parecer, no se sabe nada sobre su paradero. Su marido Oscar fue herido por una bala en la pierna durante la represión de parte de los militares en uno de los ataques a los manifestantes que estaban tomando la carretera en Choloma.

Su trabajo en la defensa de los derechos humanos y de las y los campesinos comenzó cuando tenía 12 años. En la década de los años 80 encabezó grandes acciones en solidaridad con el pueblo nicaragüense al mismo tiempo que era una incansable luchadora por la causa campesina hondureña Murillo también fue fundadora de la Central de Trabajadores del Campo (CNTC) y desde mediados de los años 80 se convirtió en una defensora de los derechos de las mujeres campesinas.. Por ello fue apresada y fuertemente torturada por las fuerzas militares hondureñas.

En el 2009, cuando ocurrió el Golpe de Estado en Honduras, Murillo no vaciló un minuto para encabezar nuevamente la causa popular, organizar las masas en el departamento de Cortés con la segunda ciudad de Honduras, San Pedro Sula. Fue elegida coordinadora departamental Del frente nacional de Resistencia en el departamento de Puerto Cortés y candidata a diputada del partido libertad y refundación (libre).en esta parte de la nación por el naciente partido Libre donde fue una integrante en su Comisión Política en los primeros años

El asesinato de Murillo es un gravísimo golpe para la Resistencia Popular Hondureña y para todas las mujeres defensoras de derechos humanos en el país. Paradójicamente, el asesinato ocurre cuando se llevaban a cabo  en la capital la Semana CEDAW, una serie de actividades organizadas por JASS Mesoamérica, el Centro de Derechos de Mujeres (CDM) y el Centro de Estudios de la Mujer - Honduras (CEMH), orientadas a solicitar a al gobierno de Honduras la ratificación del Protocolo Facultativo de la CEDAW (Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer) necesario para combatir la preocupante situación de violencia en Honduras, un país en el que cada 13 horas una mujer es asesinada y que enfrenta niveles de impunidad de un 80% según cifras oficiales.  En el marco de estas actividades, en el Congreso Nacional de la República se guardó un minuto de silencio a solicitud de la Experta Independiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Alda Facio, quien llegó para hacer una disertación ante los y las diputadas sobre la responsabilidad del Estado para lograr el derecho a la igualdad de género y erradicar la discriminación contra la mujer. Esa misma semana se presentó la Resolución para la Protección de las Defensoras de Derechos Humanos  de a ONU, una resolución histórica que exige la protección de las mujeres y reconoce que por ser quienes son y por las características de su trabajo, las mujeres defensoras de derechos humanos en todo el mundo enfrentan diversas formas de violencia y abusos que van desde campañas de desprestigio hasta violencia sexual y violencia basada en el género.

El trágico asesinato de Murillo solo reitera la urgencia con la que el Estado de Honduras debe tomar medidas para la protección y defensa de sus ciudadanos, en especial de las mujeres y de las defensoras. Que el asesinato de Murillo no sea un mensaje de censura, miedo y silencio. Por el contrario, el mejor homenaje que puede hacerse al trabajo de esta defensora es continuar su lucha en favor de las mujeres y población campesina  y mantener la exigencia al Estado hondureño para que cese la terrible ola de violencia que enfrenta el país.

 

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