Sureste de Asia - Contexto y Objetivos Estratégicos

Para la mayoría de las mujeres del Sureste de Asia, la vida es cada día más difícil. Mientras enfrentan crecientes niveles de pobreza y de conflicto, se evidencia que, a menudo, las ONG urbanas están aisladas de esta realidad y los gobiernos están menos dispuestos a proteger sus derechos o carecen de las condiciones necesarias para hacerlo. Como respuesta, muchas mujeres se están organizando en grupos de base que enfrentan los obstáculos con propuestas innovadoras y la esperanza de cambio. Por esto,  JASS Sureste de Asia se centra en el fortalecimiento de estas activistas y en forjar alianzas entre ellas. Partiendo de un profundo análisis de contexto, JASS se plantea fortalecer la incidencia de las mujeres en la política pública, su acceso a recursos,  y también proteger su seguridad como activistas.

Creciente vulnerabilidad

Las crisis naturales y financieras golpean más fuerte a las mujeres. Para sostener a sus familias, muchas mujeres del Sureste de Asia trabajan por salarios muy bajos. Algunas se desplazan a otras áreas o a otros países para trabajar y, como migrantes, se exponen a una situación de explotación aún mayor. El crecimiento de la pobreza, la migración, el consumismo y la deuda, han llevado al  desmoronamiento de muchas comunidades, donde se presentan cada vez más conflictos debido al clasismo, racismo, sexismo y fundamentalismos que prevalecen y obstaculizan la convivencia basada en el respeto por la diversidad.

Las crisis recurrentes de los últimos años – económicas, ambientales, políticas y de seguridad – han provocado un aumento de la pobreza e incrementado la vulnerabilidad de las mujeres del Sureste de Asia.

Mecanismos de protección debilitados

Las mujeres de la región encuentran cada vez menos respaldo de los gobiernos nacionales en el ejercicio pleno y la defensa de sus derechos. Por un lado, los Estados tienen menos poder en un mundo globalizado, ya que son las corporaciones internacionales, los gobiernos poderosos (por ejemplo, los de China y Estados Unidos),  además de los organismos multilaterales como el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio los que toman las decisiones. Los derechos y la protección de las mujeres se ven debilitados por el avance de grupos  fundamentalistas y su creciente incidencia en las políticas públicas. Estas fuerzas culturales conservadoras prefieren que las mujeres representen un regreso a modelos patriarcales represivos, en donde las mujeres sean “controladas” por sus maridos en el seno de la familia y por las doctrinas y los líderes religiosos en la esfera pública. Estas fuerzas chocan con los proyectos de emancipación de las mujeres que se organizan para tomar su lugar en la sociedad como ciudadanas independientes y empoderadas que ejercen plenamente sus derechos.

ONG desconectadas

En la región, trabajan numerosas ONG de distintas orientaciones; sin embargo, la perspectiva, el poder colectivo y la incidencia política de los grupos de mujeres ha tenido poco impacto en sus agendas. Ello se debe a las siguientes razones:

  • muchas ONG urbanas están aisladas de las vidas y del trabajo organizativo de las mujeres pobres, tanto en las ciudades como en el campo;
  • las políticas y los programas, tanto internacionales como nacionales, tienden a abordar un solo tema en forma aislada de su contexto; y
  • se han hecho pocos esfuerzos por preparar a una nueva generación de mujeres líderes.

Organización de masas

A pesar de estas dificultades, las mujeres de base se han movilizado mediante acciones en la calle y han respondido ante los desastres, en particular, en Indonesia y en Filipinas.

  • Las jóvenes activistas, a menudo sin el financiamiento necesario, utilizan los medios sociales para debatir ideas feministas y realizar acciones.
  • En comunidades rurales y en la periferia de las ciudades, las mujeres han desarrollado redes de ahorro y de comercio, las cuales se utilizan para incrementar su incidencia en la política local y nacional y mejorar sus condiciones de vida y las de sus familias.
  • Las redes de mujeres de base en Indonesia desarrollan campañas de movilización social a fin de que los y las consumidoras rechacen los productos de elaboración masiva de las grandes corporaciones y de que, como alternativa, produzcan y consuman a nivel local.

Estrategia

Desde 2007, JASS Sureste de Asia ha trabajado para fortalecer y movilizar a jóvenes mujeres activistas con el objetivo de que participen en las redes de base de Indonesia, Timor Oriental, Malasia, Birmania, Filipinas y Camboya. A través de un conjunto de iniciativas impulsadas a nivel nacional y regional, estas mujeres han logrado un impacto notable en la organización de LBTI, en sus acciones a favor de la salud reproductiva, del empoderamiento económico, de los derechos a la tierra y de los derechos de los pueblos indígenas.