Sur de África - Contexto y Estratégias

Nuestro trabajo se enfoca en contra de las políticas de hambre, escasez y pobreza. No podemos separar el trabajo de organización política de esta realidad.” - Hope Chigudu

Trabajamos en un contexto difícil, que obliga a las mujeres a desarrollar nuevas formas de organización y de vinculación. En toda la región, el auge de los fundamentalismos, la violencia, las inequidades económicas y la propagación del VIH/SIDA ha impulsado a las mujeres a ponerse en acción. Abuelas, niñas y niños que encabezan sus hogares, mujeres jóvenes y otros grupos marginados, tales como las lesbianas y las sexoservidoras, se organizan para sobrevivir. Al mismo tiempo, las redes comunitarias informales – por ejemplo, los clubes de ahorro – organizan a números significativos de mujeres. Sin embargo, estas redes están desconectadas de los esfuerzos más sistemáticos de organización de las mujeres y no son visibles a quienes toman decisiones.

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En el Sur de África existen crecientes niveles de desigualdad generados por motivos de raza, género, nacionalidad, sexualidad y por el hecho de pertenecer a otras franjas de la estratificación social. Entre las personas que viven en la pobreza, 70% son mujeres. Experimentan niveles elevados de violencia política y de género, militarización y desplazamiento (de sus hogares y, en ocasiones, de sus países). El sexo y la sexualidad constituyen un aspecto central de estos temas, en tanto la existencia de obstinadas ideas culturales e ideológicas sobre las mujeres, fomenta y fortalece la discriminación.

Política y Economía

En el Sur de África, el colonialismo estableció un sistema de división social y económica sumamente desigual, que se encuentra arraigado en toda la sociedad; este sistema se legalizó y se impuso con violencia. Sus desigualdades se profundizaron a partir de la existencia de un sistema económico globalizado que ensanchó la brecha entre ricos y pobres. La realidad económica y la falta de voluntad política han determinado que, en los estados del Sur de África, no se cumplan los derechos de las mujeres a la educación, al empleo, a la seguridad básica y al acceso a servicios de salud, incluyendo sus derechos sexuales y reproductivos y el tratamiento para el VIH/SIDA. Si bien algunos países han aprobado leyes adecuadas, por ejemplo, en contra de la violencia doméstica, en general, las mismas no se cumplen o no existen los recursos necesarios para hacerlas cumplir.

Fundamentalismos

A medida que las mujeres exigen servicios, demandan sus derechos e interpelan al poder, enfrentan repercusiones fuertes, frecuentemente violentas. En el Sur de África, estas reacciones en contra encuentran el respaldo de poderosos grupos fundamentalistas – organizaciones religiosas y culturales tradicionales – los cuales afirman el patriarcado, los sistemas de creencias restringidos y los programas conservadores. Tales creencias, interiorizadas por  hombres y mujeres, postulan que las mujeres son el problema e intentan “corregirlas” mediante el estigma y la violencia, esfuerzos que limitan sus libertades. Ello implica además que antes de ponerse de pie y organizarse, las mujeres deberán confrontar las ideas que ellas mismas han interiorizado.

Violencia

La violencia contra las mujeres tiene muchas fuentes – las reacciones en contra del activismo progresista, la violencia del Estado, los niveles sumamente elevados de violencia doméstica y la llamada violación “correctiva” que aplican los hombres al violar a lesbianas o a mujeres bisexuales para obligarlas a adoptar actitudes heterosexuales. Asimismo, la violencia por motivos de pobreza o de hambre socava la salud de las mujeres, así como su capacidad para sostenerse a sí mismas y a sus familias.

“Soy de una remota área de la serranía y de tierras infértiles. Al no poder trabajar las tierras estériles gran parte del año, la comunidad se enfrenta a una vida de depresión y de desgaste con alimentos de poca calidad distribuidos por el gobierno. Como otras como yo que somos VIH positivas, no nos alcanza vivir con base en las dádivas gubernamentales, pues no son nutritivas.” – Esnat, Malawi

VIH/SIDA

Las mujeres representan casi 60% de los adultos VIH positivos en el África subsahariana. Las mujeres jóvenes tienen una probabilidad de ser VIH positivas tres veces mayor que los hombres jóvenes. La epidemia ha desatado profundos sentimientos de sexismo y racismo y ha ensanchado la brecha entre áreas rurales y urbanas. Las políticas y los programas mal concebidos ignoran que las mujeres no cuentan con poder para negociar a la hora de las relaciones sexuales y, en cambio, se centran en la difusión de información y de servicios de poco impacto. Los programas de atención en el hogar han explotado el rol tradicional de cuidadoras desempeñado por las mujeres, a la vez que han librado a los gobiernos y agencias internacionales de su responsabilidad de proporcionar la ayuda humanitaria que implica ofrecer una atención de salud básica.

La Organización de Mujeres

Durante las últimas décadas, las organizaciones que luchan por los derechos de las mujeres en el Sur de África se han enfocado en la incidencia política y en las reformas legales, logrando como resultado un avance limitado. Las organizaciones se han fragmentado debido a la inestabilidad económica y política, y como consecuencia de un paradigma de desarrollo que dispersa el trabajo por los derechos de las mujeres en temas individuales, restringiendo, a la vez, la capacidad para construir movimientos. Estos problemas se han agravado debido al impacto de la ayuda; en este sentido, los donantes determinan los objetivos guiados más por la disponibilidad de fondos que por el contexto y la necesidad. El aumento del acoso, producto de una creciente resistencia a los derechos de las mujeres, ha obligado a muchas de las organizaciones que luchan por sus derechos y a las líderes del Sur de África a guardar silencio sobre muchos temas.

Estrategia

JASS responde a un complejo conjunto de problemas interconectados que enfrentan las mujeres de la región, desde dónde viven y dónde trabajan.

En el Sur de África, JASS construye, moviliza e impulsa el poder colectivo de las mujeres, con el objetivo de que exijan sus derechos y, a la vez, solucionen sus necesidades prácticas y promuevan la democracia en sus comunidades. Tales objetivos son abordados a través del desarrollo de liderazgos basado en la educación popular feminista, acciones estratégicas y la producción de investigaciones y conocimientos realizados en forma participativa. En este sentido, fortalece los movimientos y las organizaciones de mujeres, creando espacios seguros para que compartan sus experiencias, construyan sus análisis y desarrollen estrategias efectivas para la promoción del bienestar y la seguridad. JASS colabora con mujeres activistas para identificar los temas de importancia para ellas, para apoyar su organización y su aprendizaje y para conectar los temas locales a los mundiales. A largo plazo, este trabajo requiere de flexibilidad y de un análisis de contexto detallado, a fin de responder de manera estratégica a los retos y a los riesgos enfrentados por las mujeres.                      

Lo que no está pasando en la actualidad, y que tiene que pasar de nuevo, es que las activistas de los derechos de las mujeres tienen que presentar razones contundentes sobre por qué son cruciales las organizaciones de mujeres y los espacios exclusivos para mujeres.

Los peligros asociados a la inestabilidad política y a los Estados represivos implican que, a veces, sea necesario realizar acciones urgentes para poner a salvo a las mujeres. La construcción de alianzas constituye tanto una estrategia para la construcción de movimientos de mujeres capaces de afrontar retos críticos, como una manera de abordar la fragmentación de sus objetivos. 

Las agendas van siendo definidas por las mujeres a medida que participan en los procesos de JASS, fortaleciéndose a través de las iniciativas nacionales y regionales de JASS y nuestras aliadas. Leer más sobre el enfoque de JASS.

Vinculando Aliadas Regionales

El trabajo de JASS Sur de África se ve potenciado y multiplicado gracias a las alianzas establecidas con actores destacados a nivel nacional y regional. Por medio de la iniciativa Construyendo el Poder Colectivo de las Mujeres, JASS trabaja en cooperación con MANERELA+ de Malawi, Gays y Lesbianas de Zimbabwe (GALZ), Musasa, Khatswe de Zimbabwe, Youth Vision de Zambia y Women's Net de Sudáfrica para impulsar cambios en las vidas de las mujeres. Estas alianzas fortalecen y vinculan la formación y la construcción de capacidades favorecidas por JASS, con redes y grupos de base de gran impacto, los cuales facilitan la creación de programas y estrategias de cambio más amplios.