Negándose a Ser Silenciada: una historia de coraje

Margarita Martinez

El 8 de noviembre de 2009, a las 3:30 de la madrugada, unos 50 hombres armados allanaron la casa de Margarita en el estado sureño de Chiapas, México. Identificándose como policías, detuvieron a Margarita, a su esposo y a sus hijos a punta de pistola, sin presentar identificación oficial ni orden de cateo. Promotores de salud y de derechos en comunidades indígenas, Margarita y su esposo denunciaron a la policía por tortura y por abuso de autoridad. Posteriormente, empezaron a recibir amenazas anónimas.

El 25 de febrero de 2010, las amenazas se volvieron realidad. “Me detuvieron ilegalmente y fui torturada, violada, atacada física y psicológicamente, y también amenazada de muerte, si es que daba seguimiento al caso,” indicó Margarita a la delegación de JASS y de la Iniciativa de las Mujeres Premio Nobel el 22 de enero de 2012. Siendo apoyada por JASS, Margarita arriesgó su vida al presentar su caso como parte de los ataques dirigidos contra defensoras en México, ante el Comité CEDAW en Nueva York. 

“Durante el ataque, fui víctima. Pero, al asumir mi caso y el de mi familia, soy defensora de derechos humanos. A mucha gente no le gusta eso—querían hacerme una víctima. Pero cuando lo último que tienes es la dignidad y la defiendes, te conviertes en defensora.”

Los integrantes del Comité realizaron preguntas incisivas al gobierno mexicano, tanto respecto al caso de Margarita como respecto a la impunidad de la que gozan la policía y otras fuerzas de seguridad cuando violan a una mujer. El Comité terminó por alegar incumplimiento de la convención por parte del gobierno mexicano, recomendando instrumentar medidas adicionales para proteger a las defensoras de derechos humanos

Margarita explica que su experiencia con JASS constituyó un momento decisivo. “Cuando conocí el trabajo de JASS, estaba a punto de tirar la toalla. La mía parecía una lucha absurda y había perdido mucho—mi casa, mi empleo, hasta la relación con mis hijos,” dijo. “Un abrazo, un beso, una mirada de aliento que dice no estás sola, fue lo que me mantuvo de pie; eso, y encontrar a otras mujeres que tienen el mismo objetivo de defender nuestros propios derechos y los derechos de los demás.” A pesar de todo lo que ha vivido, sueña con regresar a su trabajo de tiempo completo con mujeres indígenas.

Margarita Martínez compartió su historia en una entrevista con Laura Carlsen.

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