El Derecho a Decidir por Si Misma

Nobuhle Moyo

Siento que tengo opciones, por ejemplo, a la hora de decidir si quiero o no tener hijos. El feminismo me ha permitido pensar que existen alternativas a lo que se considera que una mujer “debe” hacer — tenemos el derecho a decidir.”

Siendo la más joven de una familia de tres hijas y un hijo, Nobuhle experimentó la injusticia de la desigualdad de género y del patriarcado primero en su casa. Vivió la diferencia en el trato que sus padres daban a las hijas por un lado, y al hijo por el otro. Para muchas mujeres, el casamiento constituye la meta a la que más pueden aspirar. “Nuestros padres dijeron, como muchachas, ustedes no son más que espectadoras en esta vida; más adelante, irán con sus esposos.”

Mi clan valora a los muchachos. Para las muchachas, todo se detiene cuando cumplen 16 años, más o menos, pues dicen que ya toca que nos casemos y tengamos hijos. Y, si aspiras a algo más que casarte, vas en contra de la norma.

Nobuhle vio que varias mujeres de su propia familia vivían matrimonios abusivos y se dio cuenta de que, como niña, no contaba. “Recuerdo que cuando intenté intervenir…me hicieron a un lado. Es como si no tuvieras poder.”

Al igual que muchas mujeres activistas, Nobuhle opina que sus vivencias la hicieron como es hoy y se volvieron un factor que contribuyó a que se convirtiera en una activista en pro de los derechos de las mujeres. “Sentí que tenía que hacer algo por las otras mujeres que habían sido acosadas.” Nobuhle dirige su pasión por los derechos de las mujeres hacia su trabajo como oficial de programas de Musasa, organización que responde a la violencia multifacética experimentada por las mujeres de Zimbabwe.

En el distrito rural de Buhera, Musasa lleva a cabo talleres y diálogos comunitarios orientados a empoderar a las mujeres, generando espacios que les permiten compartir sus historias en torno a la violencia y al estigma que experimentan, así como compartir estrategias para mejorar sus vidas. A través del apoyo mutuo, estas mujeres emplean su poder colectivo para dialogar con los líderes tradicionales y para cuestionar el estatus quo y las normas culturales que limitan sus derechos, su acceso a la tierra, sus medios de vida y otros recursos importantes. Así, las mujeres se reúnen en los clubes de paz de Musasa con el fin de organizarse y de enfrentar la violencia existente en sus comunidades y en sus hogares.

Entre los temas más importantes para nosotras se encuentra el de la tierra y el de los derechos de herencia de la misma. Resulta que un señor con dos esposas decidió dar toda su propiedad a su segunda esposa y no dar nada a la primera. Las integrantes del club de paz se reunieron y acompañaron a la primera esposa ante una corte tradicional. Al final, el representante del cacique decidió que la propiedad se dividiera en partes iguales entre ambas esposas. Este ejemplo, que es solo uno entre muchos, demuestra que los clubes son de la comunidad y que reciben su impulso de la misma. Las mujeres quieren realizar cambios en sus vidas, en sus familias y en sus aldeas.

Para Nobuhle, el trabajo que realiza en el contexto de Musasa constituye solo una parte de su compromiso destinado a crear “espacios seguros para las mujeres, a darles esperanza” en un ambiente en el que a menudo tales oportunidades son escasas. 

Tema de Publicación: