La Construcción De Alternativas Económicas Impulsadas Por Mujeres

Oemi Faezathi

Oemi Faezathi, organizadora comunitaria, aprovecha su risa contagiosa, su energía inagotable y su amplia gama de habilidades, en el trabajo que realiza con JASS y con su organización PEKKA, contraparte de JASS en Indonesia. No satisfecha con ser una experimentada y apasionada facilitadora, Oemi también es escritora, fotógrafa y videoasta. En entrevista con Osang Langara, asociada para comunicaciones y conocimientos de JASS Sureste de Asia, Oemi revela cómo encarna la visión articulada por JASS.


Organizando a cabezas de familia solteras

Desde hace diez años, he trabajado como organizadora comunitaria con PEKKA o Perempuan Kepala Keluarga, organización de mujeres dedicada al empoderamiento de mujeres cabezas de familia, que en Indonesia son las más marginalizadas y maltratadas. Organizamos a mujeres pobres, la mayoría de las cuales trabaja en el sector informal, en su calidad de migrantes o siendo pequeñas comerciantes. Éstas se convierten en la mano de obra de tierras ajenas, en las que cultivan arroz o verduras, o trabajan en las plantaciones de coco. Caracterizamos el hogar encabezado por una mujer como aquel liderado por una soltera, abandonada, viuda o divorciada, o por una esposa cuya familia depende de ella para su manutención.

En Indonesia se vive con la premisa de que una viuda hermosa es enemiga de las otras mujeres, En este sentido, no la invitan a participar en las reuniones de aldea en tanto la ven como una amenaza, pues puede robarles a sus esposos. Pero, si eres una viuda pobre, lo único que pides es caridad. Es muy difícil ser parte de un hogar encabezado por una mujer.

El problema en común enfrentado por todas estas mujeres es el económico. Ganan menos que los hombres y, en la comunidad, quienes son cabezas de hogar son tratadas como ciudadanas de segunda. En ese sentido, nuestro primer reto consiste en reunir a las mujeres aisladas con la intención de construir solidaridad y confianza. Empezamos con el asunto monetario. Para las mujeres es difícil ahorrar o pedir prestado. Además, tomando en cuenta que el proceso requiere de mucho tiempo y paciencia, muchas de ellas se retiran. Quienes persisten comienzan a ahorrar, a juntarse con otras, a administrar los recursos y a beneficiarse de ellos.

Paso a paso vamos abordando los temas que afectan a las mujeres. Las divorciadas tienen derecho a algunos apoyos, como proveerse de arroz, pero sólo si cuentan con documentos oficiales. Por eso, PEKKA tiene un programa de conocimientos legales a través del cual se capacita en esa materia a las personas nombradas por sus cooperativas. Ello aumenta la confianza de las mujeres a medida que van aprendiendo a moverse en el sistema en nombre de aquellas que necesitan certificados de divorcio, o de custodia de los hijos, u otros procesos legales.

Usando medios de comunicación para cambiar opiniones e influir en el poder

Gracias a la formación que me brindó PEKKA, empecé a usar los medios audiovisuales como parte de mi trabajo organizativo y aprendí a hacer videos documentales. Como las mujeres necesitan identificar las preocupaciones que tienen en común, el material visual las ayuda a comprender mejor los problemas y los conceptos. Cuando no tengo videos para pasar, dibujo cualquier cosa y pido que el grupo participe, usando los métodos de la evaluación rural participativa.

Yo hago la filmación y trabajo luego con el equipo de editores de video de PEKKA para preparar los documentales. En las cooperativas, las mujeres hacen sus propios videos, toman fotos y administran la estación de radio comunitaria. Como parte de su trabajo de incidencia, cuando invitan a los funcionarios gubernamentales a dialogar, pasan sus videos. De manera que los medios constituyen una herramienta poderosa en nuestro trabajo, por lo cual reviste importancia compartir estas habilidades con las mujeres a las que estamos organizando.

La “fracción de la galería”

Hace unos cuatro años, las mujeres que organicé en Java Occidental iniciaron lo que las activistas indonesias llaman “la facción de la galería”. Tras varios años de trabajo organizativo, supieron que cualquier integrante de la comunidad tiene derecho a asistir a las sesiones del consejo local y decidieron hacer cumplir ese derecho. Hubo mucha oposición ante el hecho de que las “viudas pobres” ingresaran a recintos oficiales; sin embargo, ellas se mantuvieron firmes.

Desde entonces, asisten a todas las audiencias, sentándose en la galería. A partir de ello, tienen conocimiento de primera mano de las políticas ejecutadas sobre el terreno, el cual complementan con encuestas comunitarias. Procuran tener toda la información sobre presupuestos y gastos, interpelando a los funcionarios que en las reuniones hacen afirmaciones incorrectas.

Esto nos lleva a otro aspecto del apoyo brindado por PEKKA–formamos a las mujeres en torno a cómo funcionan estos procesos a nivel local, distrital o nacional. Además, las mujeres alientan a los periodistas a estar presentes e informar de cualquier delito. Hace ocho años, cuando conocí a algunas de las mujeres, estaban aisladas. Hoy, monitorean a los funcionarios elegidos, exigiéndoles cuentas.

Expansión y alcance

Después de haberse establecido en cuatro provincias indonesias, PEKKA se expandió a cinco provincias adicionales y se extenderá a un total de 18 provincias, con lo cual alcanzará a 50 mil mujeres. En cada provincia los problemas son distintos. Por ejemplo, West Nusa Tenggara enfrenta retos muy específicos vinculados al problema de trabajadores migrantes. Durante los primeros ocho años trabajé en Java Occidental. Los últimos dos años, he supervisado la expansión del programa de PEKKA, trabajando en equipo con el objetivo de organizar en Sumatra Occidental y en Sumatra Meridional. Si bien las organizadoras comunitarias del equipo viven en las aldeas durante un año, ahora yo me desplazo para dar respuesta a los equipos que pidan mi ayuda.

Una visión para el Movimiento Indonesio de Mujeres para la Justicia

Para mí, el trabajo es una vocación. Tengo una aspiración para el movimiento de mujeres. Indonesia es un país muy grande con una población enorme—252 millones de habitantes—, gran parte de la cual  carece de recursos. Un buen número de mujeres carece de educación formal y no cuenta con el acceso a órganos de toma de decisiones, por ejemplo, a las discusiones en las aldeas; en ese sentido, ¡la “facción de la galería” es insólita! Por ello, soy una apasionada de aumentar la cantidad de mujeres involucradas en nuestros procesos. Según el concepto de familia existente en Indonesia, una mujer tiene que casarse. Si tienes un hijo fuera del matrimonio, no se le considera una familia. Esta idea afecta a las personas LGBTI. En una aldea rural en la que estoy organizando, hay diez personas transexuales. Tienen un salón de belleza. Aunque también es difícil ser LGBTI en zonas urbanas, resulta especialmente difícil en las comunidades rurales y conservadoras.

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