Blog de JASS

by Daysi Yamileth Flores Hernandez on Julio 1, 2019 at 6:59 pm

El 2019 inició como un presagio de resistencia ya que se cumplirán diez años del golpe de Estado. Al igual que un año y medio de un gobierno ilegítimo por dos aspectos que violentan la democracia: en primer lugar, la violación al artículo 239 de la Constitución de la República, el cual establece que “el ciudadano que haya desempeñado la titularidad del poder ejecutivo no podrá ser presidente o vicepresidente de la República”. Es decir, no a la reelección, que fue el argumento más poderoso para perpetrar el Golpe de Estado del 2009. Sin embargo, en 2017 la Corte Suprema de Justicia, dictaminó a través de una resolución a un recurso de inconstitucionalidad que era inconstitucional el 239 puesto que violaba derechos civiles consagrados en los tratados internacionales. Sin embargo, no es deber de una Corte Suprema de Justicia dictaminar la constitucionalidad de un artículo pétreo (como en efecto lo es el 239) puesto que éstos artículos sólo pueden ser reformados a través de una Constituyente. No obstante, el proceso de elecciones siguió su curso, teniendo como oposición a La Alianza.

En segundo lugar, los muy cuestionados resultados de las elecciones de diciembre de 2017 donde pudimos observar nuevamente el poder que tiene Estados Unidos sobre Honduras, y al mismo tiempo una Organización de los Estados Americanos desorganizada y cooptada por una gran crisis, tal como fue señalado por Juan Jiménez Mayor en su renuncia como vocero de la MACCIH. A estas elecciones fraudulentas que son terribles para la democracia de un país, se le suman los actos de corrupción destapados por la MACCIH  en donde están implicados varios funcionaros públicos, ex alcaldes, diputados y diputadas. Así como la captura en Estados Unidos en noviembre 2018 de Juan Antonio Hernández hermano del actual presidente, acusado en un tribunal en Estados Unidos por cargos relacionados al narcotráfico y su proceso judicial iniciará en septiembre de 2019. A pesar que el presidente actual no ha sido acusado o las menciones sobre él de los testimonios de narcotraficantes hondureños procesados en Estados Unidos no son claras, si su entorno gubernamental y familiar está sumamente vinculado y cada día más hay una tensión social por saber la verdad.

 

Esta tensión está estrechamente ligada al gasto público desproporcionado para la compra de armamento (incluyendo bombas lacrimógenas), para la de creación de nuevas tropas de élite,  en el aumento de la militarización y  de instituciones de seguridad con el discurso de enfrentar el narcotráfico. Ya que la ciudadanía no ve un cambio real proporcional al gasto, y por otro lado, las áreas de salud y educación han sido prácticamente abandonadas tanto así que no hay una crisis sino que se ha declarado una emergencia en ambos campos. En vista de lo anterior los gremios de salud y educación han advertido, por separado desde hace algunos años, sobre los efectos del golpe de Estado en ambos sectores. Ahora bien, el detonante principal de la toma de las calles y carreteras a nivel nacional, así como su unión como Plataforma en Defensa de la Salud y la Educación fue la aprobación por el Congreso Nacional del acta número 6 el día 25 de abril de 2019, que aprobaba las leyes de Reestructuración y transformación en el sistema de salud y educación y autorizaba la reasignación y modificación en los presupuestos de las secretarías de Salud y Educación.

Ambas leyes son consecuencia de los decretos ejecutivos PCM206 y PCM027 de 2018 los cuales fueron comunicados y publicados el 17 de septiembre de ese mismo año por el poder ejecutivo. Los PCM lo que pretenden es la “modernización de la salud y de la educación”, sin embargo, esta modernización puede tener consecuencias graves para las trabajadoras y trabajadores de ambos gremios, al igual que la privatización de ambos sectores. La ley de Reestructuración quedó sin efecto al ser retirada por votación unánime en el Congreso Nacional en abril de 2019 y en mayo también fueron derogados los PCM en un acto sumamente corrupto por parte del gobierno, ya que llamó a dirigentes del gremio de educación que no eran representativos de la Plataforma, y en conjunto redactaron unos nuevos PCM que decretaron la emergencia en salud y educación con el fin de privatizar los servicios que son un derecho básico.

Todas las acciones para desenmascarar los actos fraudulentos lo lideraron dos mujeres luchadoras, la Doctora Suyapa Figueroa y la Doctora Ligia Ramos, ambas han sido fundamentales para la lucha y  la esperanza colectiva de que la voluntad del pueblo sea respetada. Además han sido la punta de lanza de la protesta social y paros de labores logrando, como hemos mencionado, algunas conquistas ganadas. Actores como la Conferencia Episcopal y la empresa privada se han sumado a los cuestionamientos y Adolfo Facussé, un empresario muy reconocido se atreve a cuestionar la existencia misma de las Fuerzas Armadas, a pesar de las supuestas fisuras en la institución castrense entre quienes apoyan y quienes cuestionan al actual mandatario. Es decir, podemos ver la ruptura de la alianza l entre la clase alta del país. Que cada día ven la acumulación del poder y del capital por parte de la cúpula presidencial, que les afecta de manera directa como inversionistas nacionales. Pero no cabe duda que la parte más fuerte de esta acumulación son los sectores más desfavorecidos.

Las protestas sociales no han cesado, el día 19 de junio policías de la escala básica del comando Cobras se unieron a los paros nacionales en un acto de “fusiles caídos” con un discurso de unión y solidaridad con el pueblo, en sus comunicados decidieron no reprimir a la ciudadanía que tiene tomas de carreteras y calles. Pero sabemos que detrás de ese discurso también había otras demandas como el aumento de salarios y mejores condiciones laborales. Esto también es consecuencia de la creación de nuevas tropas de élite, ya que anteriormente Los Cobras fueron la tropa de élite de la policía, encargados de secuestrar y tortura a varios manifestantes en agosto de 2009 durante el golpe de Estado. No cabe duda que la unión al paro por parte de los Cobras dio a la ciudadanía en diferentes puntos del país el ánimo para tomarse las calles hasta altas horas de la madrugada del día viernes 20 de junio. Sin embargo, en los días siguientes el paro de “fusiles caídos” fue desarticulado sin necesidad de la intervención de las fuerzas armadas, que era la supuesta amenaza que había para desmontarlo. Ante ello, queda la incertidumbre si ésta fue una cortina de humo para desmantelar el diálogo alternativo propuesto por la Plataforma para la elaboración de una agenda ciudadana para el sector salud y educación; que se llevó a cabo el día 18 de junio el cual quedó en segundo plano después de los incidentes de violencia por parte de los entes de seguridad del Estado suscitados desde el día 18 en horas de la tarde hasta el día 20 de junio. El 21 de junio el presidente, avalado por el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad, ordena el despliegue de las fuerzas armadas para “controlar las protestas”. Los cuales, según el monitoreo de medios de comunicación que llevó a cabo la Coalición contra la Impunidad, dejó un saldo de 30 personas heridas por armas de fuego y cinco (5) personas muertas entre ellas un joven de 17 años quien recibió varios impactos de balas que le causaron la muerte durante la toma de carretera en Yarumela, departamento de La Paz (zona centro accidente del país). En Tegucigalpa, el lunes 22 de junio la Policía Militar violenta la autonomía universitaria entrando al campus de Universidad Nacional Autónoma de Honduras y dejando un saldo de 5 estudiantes heridxs de bala, además de las afectaciones por los gases lacrimógenos. Ante estos hechos, el gobierno central no se ha pronunciado de ninguna manera, como tampoco lo ha hecho el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos en Honduras.

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by Rosa Chavez on Junio 17, 2019 at 1:56 pm

 #Movimientos+Fuertes

#StrongerMovements

El camino no fue corto para llegar, pero nunca lo es cuando queremos llegar lejos cuando queremos llegar profundo, especialmente dentro de nosotras mismas. Y el ritual empieza desde el momento en que nos conectamos con la posibilidad y el privilegio de recibir cuidado, cuando nos hablan de una casa que queda en un pueblo maravilloso, una casa para las mujeres, y me resonaban las novelas de Marsela Serrano; Nosotras que nos queremos tanto, el albergue de las mujeres tristes y pensaba que estar en esta casa era una posibilidad que no había tenido antes, tiempo para recorrer el mapa de mi cuerpo, tiempo para reconocer las ataduras de mi historia, tiempo para reconocer los dolores y tristezas acumuladas por el peso patriarcal y sistemático en mis caminos y los caminos de las otras. Llegue, llegamos a esta casa junto a otras, diversas todas, con las emociones a flor de piel, con nuestros misterios y silencios que al cabo de los días compartimos también entre risas, complicidades y cuidados. Colectivas pertenecientes a movimientos, a distintas luchas, pero a la vez seres únicas reconociéndonos en el rostro espejo de la otra. No es fácil, no es sencillo, no es agradable reencontrarnos con nuestra oscuridad, con los temores más escondidos, se nos ha enseñado la vergüenza a soltar las emociones, o  nos hemos hecho fuertes tan fuertes que no nos permitimos ser vulnerables, llorar abiertamente, pedir ayuda. Pero aquí en esta casa ha regreso mi espíritu a mi cuerpo, pude dialogar con las energías de las otras que llegaron antes y cuya historia estaba impregnada en los detalles del espacio, en las pinturas maravillosas que decoraban el espacio,  en cada ritual, en cada práctica, en cada símbolo que quedo como reconocimiento a la fuerza de los pueblos y movimientos a los que pertenece cada una. Cada día el goce y la plenitud también nos abrazaron, viene otra novela a mi mente “como agua para chocolate” de Laura Esquivel, porque nos alimentamos de muchas maneras,  la comida y la cocina como centro de nuestras charlas y carcajadas fue un lugar donde gestamos amistades y compartimos vidas y sentires, intimidades.  La Serena una casa guiada por nanas, amorosas guías, otras como nosotras,  defensoras de la piel, de la energía, del cuerpo tierra territorio, nos guiaron en autonomía y libertad dentro de este espacio, esta casa serena y cálida que nos acompañara a todas partes, este restablecer la red de la vida juntas.

Casa Serena es un espacio para el autocuidado, cuidado y bienestar de mujeres defensoras. Es un proyecto coordinado por Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la equidad Oaxaca A.C y una de las estrategías de protección integral que impulsa la IM-Defensoras.

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by JASS on Julio 6, 2018 at 4:56 pm

Escrito por Laura Carlsen 

Nuestro poder y nuestra protección: Compartiendo saberes y conocimientos sobre las industras y actividades extractivas, Antigua, Guatemala. 21-23 de mayo 2018.

Después de los abrazos -entre amigas que no se han visto en mucho tiempo, entre nuevas amigas- se encienden las seis velas para la ceremonia de apertura. El calendario maya nos favorece. Hoy es el día de la sabiduría, el día de las ideas, pero, como nos dice Miriam Pixtún de La Puya, “las ideas con pies”, ideas que nos ayudan a caminar. 

La primera sesión del día es una megadosis de información, en torno a la minería, el proceso, sus impactos, las empresas y las distintas formas de resistencia. Una investigadora y ambientalista guatemalteca nos explica, con un estilo sencillo que invita al aprendizaje mutuo, su “mirada ecologista, entendida como la relación de todo con todo en todas partes” que abarca los impactos ambientales, sociales y económicos que van mucho más allá de lo que pensamos.

Miriam Pixtún y Ana Sandoval de La Resistencia Pacífica La Puya han vivido estos impactos. Empezando la organización estableció criterios: no dialogar con la empresa, sino exigir a las instituciones públicas el cumplimiento de sus funciones, inclusión (participan mujeres y hombres, personas de distintas edades, etc.), y el desarrollo de procesos colectivos, donde no hay un líder o una lideresa, en parte también por cuestiones de seguridad.

Combinan la acción directa, la batalla jurídica, la información y formación, la disputa por el poder local, el fortalecimiento de la identidad, la construcción de alianzas y la incidencia a nivel internacional. Han enfrentado represión, criminalización y difamación y también las contradicciones dentro de las comunidades, entre ellas el machismo. Con el lema de "No a la minería, Sí a la vida"han ganado amparos y suspendido por ahora las operaciones de la mina.

Aunque a veces no se contempla, la palma africana es otra industria que nos amenaza, extractiva porque extrae agua, nutrientes de la tierra y rentas de la naturaleza para las trasnacionales. Laura Hurtado, de Action Aid Guatemala, informa que el cultivo se extiende en el continente-- Guatemala es el décimo país en producción de palma africana en el mundo, y Honduras el séptimo. América Latina es la región donde más crece esta industria.

Dalila Vásquez, de Madre Tierra, y de la Escuela de Alquimia, dice que sus 7 comunidades en la costa sur de Guatemala han quedado como “pequeñas islas en el mar de monocultivos”. "Tenemos que pasar en medio de sus monocultivos, y si están fumigando ya se bañó de veneno,” relata Dalila. En una encuesta a la gente de la zona encontraron: pérdida del acceso a la tierra (“no les queda de otro de vender su mano de obra a las fincas que no pagan ni el salario mínimo”, dice Dalila), y de fuentes de agua, enfermedades, pocos empleos--casi todos hombres, trabajo con agrotóxicos sin equipo de protección y malas condiciones laborales. Repite un refrán constante en los testimonios de hoy: no tienen dónde acudir para la defensa porque las instituciones que se encargan al monitoreo están a favor de las empresas. “Les avisan a las fincas que van a visitar y dan protección solo estos días." La Red Sur denuncia los impactos y abusos de las compañías de monocultivos, pero hay mucho miedo. "Ha habido muerte de líderes que han denunciado esto y las comunidades ya dependen de los empleos o la gente se queda sin trabajo y sin tierra."

Bettina Cruz, de la Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio en Oaxaca, lucha contra lo mismo, pero con una fachada verde. Las grandes empresas eólicas han quitado las tierras a las comunidades indígenas, contaminan el agua y el suelo, y dañan a la salud de personas y animales. Con la mercantilización de la energía verde en el mercado de carbón, esta industria se ha vuelto una nueva oportunidad para el “capitalismo de despojo”. Los proyectos provocan conflictos intercomunitarios, desplazamiento y migración, destrucción de los espacios de rituales y de siembra y la pérdida de las actividades económicas tradicionales de las mujeres. Varias, entre ellas Bettina, han enfrentado la criminalización y la cárcel.

María Felicita López, lenca, del Movimiento Independiente de la Paz Lenca de Honduras (MILPAH), describe los esfuerzos de su organización para defender la tierra y territorio de los megaproyectos y “la recuperación de la cosmovisión lenca, la terapia testimonial, y las creencias para seguir trabajando.” Lilian Borja, también de Honduras, narra su experiencia de persecución, “Los empresarios tienen mucha tierra en pocas manos, pero los campesinos no tienen tierra para trabajar. Estamos luchando contra un monstruo que es la azucarera… y contra un gobierno asesino-- para nosotros, no hay leyes, no hay derechos,” cuenta entre lágrimas.

Honduras vive un auge de proyectos y de violencias. JASS Honduras llevó a cabo un mapeo en 10 departamentos, que logró identificar 199 áreas afectadas por el extractivismo. Daysi Flores, coordinadora de país de JASS Honduras, nos dice que estos proyectos están provocando conflictos con terratenientes privados, gobiernos locales y empresas nacionales e internacionales. En muchas comunidades, los hombres prohíben a las mujeres participar en reuniones, las mujeres tienen poco acceso a puestos de liderazgo, y existe una “ficción de la igualdad que no es transformadora de la realidad” al entenderla como cierta semejanza de méritos y no de la necesaria diversidad en la lucha. 

María Guadalupe de Guatemala cierra con un recorrido histórico de las extractivas y como afectan la vida de las mujeres y de la Madre Tierra, señalando las etapas: los títulos personales a la tierra para quebrar la comunalidad, la lucha para la co-propiedad para mujeres, y después la ofensiva de los proyectos extractivistas que nos obliga a ampliar el análisis. Destaca la necesidad de “cuidarnos entre unas y entre otras, recuperar a nuestro cuerpo, desarrollar poderes--no para dominar, para compartir.” 

Con estas distintas caras y perspectivas hacia el extractivismo, terminó un día que nos dejó un amplio panorama y muchas ideas para caminar: tener más estudios, como líneas de base ambiental y de salud que nos permite monitorear impactos; construir más alianzas en todos los niveles; llenar huecos en el conocimiento, fortalecer a las organizaciones.

Frente a los estragos del extractivismo a la comunidad y la tierra, es evidente, como dijo nuestra compañera ambientalista, “El destino de la tierra en manos del patriarcado es finito”. El triste hecho nos plantea el reto: ¿Cómo construir un destino en manos del pueblo organizado, con una visión de igualdad, justicia y vida?

 

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