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by JASS on Enero 11, 2021 at 11:39 am

El debilitamiento del sistema económico mundial es abarcador y escalonado, no existe un sitio que pueda resguardar a nadie de sus consecuencias, aunque éstas tienen impactos diferenciados de acuerdo al poder que ostentan distintos segmentos de población y distintas regiones del mundo. Es una crisis múltiple y simultánea; varios estudios al respecto la han nombrado, coincidentemente, como “la crisis perfecta”, quizá en alusión a la película estadounidense The perfect storm/La tormenta perfecta (Petersen, 2000), donde una embarcación en medio del mar sufre los embates de varias tormentas simultáneas, que se combinan entre sí hasta convertirse en un devastador huracán de consecuencias trágicas para sus tripulantes.

Honduras no ha quedado al margen, la multiplicidad de su crisis se ha profundizado en este año 2020, que está por finalizar. Desde la entrada y permanencia del COVID-19 al territorio nacional, la economía del país se ha paralizado prácticamente. Muchas personas están perdiendo sus empleos, sus ahorros, sus casas, sus sueños; muchas otras están perdiendo sus vidas a causa de la pandemia y ante un sistema de salud resquebrajado e incapaz de responder adecuadamente a la emergencia y demanda de protección sanitaria por parte de la población. Según datos oficiales[i] hay un total de 113,207 casos de COVID-19 a nivel nacional, y 2,968 decesos al momento de escribir este documento.

Existe, además, la confluencia de otras pandemias altamente infecciosas y mortales, como la pandemia COVID-19, pero opacadas por la focalización y novedad de esta última. La violencia contra las mujeres, niñas y adolescentes, la destrucción del medio ambiente, el VIH, son esas otras pandemias, silenciadas pero en rápido crecimiento en el contexto actual. El Centro de Estudios de la Mujer, CDM, hasta el 27 de noviembre de 2020 había registrado 247 muertes violentas de mujeres, de las cuales 176 sucedieron en el marco del covid-19, a partir del 15 de marzo, fecha en que se establece el toque de queda en el país por la pandemia.  Por otro lado, el Sistema Nacional de Emergencias 911 contabilizó durante el presente año, 2020 (hasta octubre) 76,520 reportes por violencia doméstica e intrafamiliar, un 8% más que en 2019, cuando se registraron 70,924 denuncias[ii]. El confinamiento, la restricción de movimiento y de la convivencia social han dejado a las mujeres encerradas, conviviendo las 24 horas del día con sus maltratadores, e indefensas ante un Estado cómplice, negligente e irresponsable al dejarlas desprotegidas y vulnerables institucionalmente (cierre de Juzgados especiales contra la violencia doméstica, Juezas y Jueces sin formación en enfoques de género, vacíos legales, poca colaboración de los entes policiales, etc.) en medio de la pandemia por COVID- 19.

Para una sociedad con problemas desde sus raíces, contaminadas sus aguas, dinamitados sus cerros, deforestadas sus montañas, saqueados sus recursos y con un Estado vuelto contra el pueblo, nada podía ser peor que el paso de dos huracanes, Eta e Iota uno tras de otro, estacionados como tormentas tropicales hasta convertir al país en una embarcación náufraga, a la deriva, como los zapatos viejos o las bolsas de plástico que aún flotan en las aguas podridas. La corrupción, que está en las mismas manos que expulsaron a la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras, MACCIH, y se blindaron con pactos de impunidad está profundamente enraizada en el estado y se manifiesta críticamente en este momento en las compras de respiradores artificiales (que no funcionaron) y de hospitales móviles (que nunca llegaron) para enfrentar la pandemia.; debilitadas e indiferentes al bien común las instituciones públicas (y las privadas, sobre todo las financieras que en plena pandemia arrebatan las casas y el exiguo dinero de quien no puede pagar el préstamo); podridas las cárceles, llenas de presos políticos y de asesinatos por encargo.

En este marco de la pandemia, se profundizan las prácticas perversas y patriarcales (niñas violadas en los albergues de personas damnificadas por el paso destructor de los huracanes); y vigentes los razgos de una política colonialista, que a pesar de la captura en Estados Unidos (2018), de Juan Antonio Hernández, hermano del actual presidente, acusado por cargos de narcotráfico en un Tribunal de New York, y a pesar de que el presidente actual, Juan Orlando Hernández, ha sido asociado con carteles del narcotráfico, la OEA y los gobiernos de los  Estados Unidos siguen apostando a su tristemente célebre y odiosa frase dedicada al dictador nicaragüense Anastacio Somoza, que resume su Doctrina Monroe  y su doble moral: “Sí, es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Viva la corrupción y la injusticia en la distribución del presupuesto nacional (reducción a los gastos de salud y educación, y aumento a los de Defensa y Seguridad que, además, ahora administran el de Agricultura, es decir, el de la seguridad alimentaria); alimentada por las armas que complacen y protegen gobiernos claramente antidemocráticos y represivos, a cambio de dinero.

Éxodos masivos. Con todo lo descrito arriba, resultaría fácil entender las razones, los motivos, los anhelos, por los cuales la población hondureña huye de esta distopía, de esa sensación perturbadora y desagradable de que un huracán de terribles proporciones (de pobreza e inseguridad) se avecina y les quitará lo único que les queda: sus vidas, sus vástagos y ese líquido vital que es el agua.  Eso les hace querer migrar a otro país y buscar mejores condiciones de vida o, al menos, imaginarlas. En octubre, nuevos grupos de migrantes se formaron en plena pandemia de COVID-19, en diferentes puntos del país, especialmente en San Pedro Sula, como punto de encuentro y partida hacia Estados Unidos. Las autoridades de Honduras obstruyeron el camino para impedir que los hondureños salieran del país exigiéndoles documentos de identidad, estableciendo puestos de control y bloqueos, sobre todo lanzando gases lacrimógenos contra la caravana para dispersarla, a pesar de que Organismos internacionales de Derechos Humanos manifestaran su preocupación por el uso desproporcionado de violencia y otras medidas coercitivas para evitar que las personas salieran del país. Justo unas horas antes de que esta nota se finalizara de escribir, un nuevo intento de migrar se ha organizado, un mar de personas hondureñas se ha agrupado una vez más y salieron el 10 de diciembre con rumbo al Norte, hacia la utopía del sueño americano. La lógica de este éxodo grupal?  en grupo se viaja mejor, se cuidan mejor y no tienen que pagar 6 mil ni 10 mil dólares a los coyotes o policías de frontera para que los ayude a cruzar. Ya existen fechas para las caravanas del 2021.

En esta polarización que marca cada vez todo el sistema las mujeres se llevan la peor parte por ser ellas,  sobre todo en estas latitudes, las que están pendientes del cuidado de sus hijas e hijos, de la familia, y en su mayoría tienen empleos de bajos salarios, a medio tiempo, o los han perdido a causa de  la pandemia del COVID-19.

Así las cosas, las  confrontaciones y tensiones entre las comunidades empobrecidas y las fuerzas represivas encargadas del orden y seguridad, tanto en las ciudades como en las zonas rurales, ahondan la inestabilidad política o, mejor dicho, son esas confrontaciones y tensiones el espejo de la injusticia, de la disconformidad y, por tanto, de ingobernabilidad e inestabilidad política y financiera, de un sistema que no vela por la ciudadanía, que empobrece cada vez más a amplios sectores de la población, pero que sí rescata bancos con el dinero ahorrado por años por esas personas que no cuida ni representa y a los que mucho menos pide permiso para tomar sus recursos.

Un ejemplo reciente es del 2 de diciembre, un desalojo violento perpetrado por policías municipales de la ciudad de San Pedro Sula contra los lavadores de autos, ubicados en los bordos del río Blanco. La policía municipal llegó de manera soberbia, sin negociar, entró por la fuerza con retroexcavadoras y otras máquinas demoledoras a fin de destruir las casetas y demás pequeños, negocios de tipo informal, pero que pagaban sus impuestos a la Alcaldía. Los dueños de esos predios de la economía informal reaccionaron en actitud defensiva y trataron de impedir la demolición de lo que significaba su sustento diario y el de sus familias; la policía respondió con disparos y asesinó a un joven de 24 años de edad que recibió un impacto de bala en su abdomen. Al conocer la noticia sobre el joven fallecido, el vecindario salió a defenderlos con piedras, con gritos contra la policía municipal, se armó una batalla campal y el vecindario reconquistó su espacio en nombre de su compañero ya fallecido y padre de un niño de 7 meses de edad que ahora queda huérfano y ni su viuda ni su hijo tendrá asistencia institucional para encarar la vida.

En el 2021, el factor electoral será uno de los que más marcará la coyuntura nacional; habrá elecciones primarias en marzo, y en noviembre se llevarán a cabo las elecciones presidenciales, municipales y para las diputaciones al Congreso Nacional. Desde el Golpe de Estado militar de 2009, la población hondureña ha esperado que, de alguna manera, su voto ayude a cambiar la caótica situación. Los movimientos sociales están debilitados, desorganizados, pero apuestan a la esperanza de derrotar los fraudes electorales montados cada cuatro años por los partidos políticos conservadores que desde el golpe de estado se han entronizado en la conducción del poder institucional, con el respaldo público del gobierno estadounidense y el gesto complaciente o indiferente. Este proceso electoral tiene, entre otras, dos características importantes: se harán en un país en circunstancias complejas por todo las mencionadas pero, además, será importante porque por primera vez grupos de mujeres feministas y feministas independientes, sobre todo las más jóvenes han decidido participar activamente, disputar el poder al interior del partido político que ellas consideran más conveniente a sus objetivos y principios, el Partido coordinado por quien era el Presidente del país al momento del Golpe de Estado de 2009; posteriormente, en noviembre, irán al escrutinio general de la población. Pero, poner las cosas claras en casa fue necesario para poder ser parte de ese partido y estaban listas, organizadas en La revuelta feminista al interior del partido. Al respecto, Lizbeth Guerrero, escribió en el muro del Facebook de La Revuelta:

[…] escribí sintiendo toda la fuerza de las compañeras que en los últimos días decidieron romper el silencio y han señalado a sus agresores dentro de sus espacios políticos, laborales, sociales y personales.

Más allá de la importancia de hacer públicas las denuncias, de evidenciar a los "intocables", a los Peaky Blinders de LIBRE y a otros exponentes del infierno patriarcal de la política hondureña, lo que a mí me llena hoy de esperanzas, es que cada vez somos más las que decidimos voltear la mirada a la raíz del dolor, al cuerpo, al corazón, a la tribu, a reconocernos sin miedo como sobrevivientes, no más víctimas de una multiplicidad de violencias. […]. Va dedicado a las revoltosas de La Revuelta Feminista en LIBRE, a las compas de Pacto Sororo y a todas las que siguen acuerpando este proceso. (2020, 14 de julio).

Sobre la participación de las mujeres y movimientos feministas en la edición #6 de los Diálogos Mujeres Transformando Radicalmente un Mundo en crisis hemos reconocido que las elecciones son controversiales entre activistas. Al centro de la incómoda relación entre los movimientos y las elecciones se encuentra la pregunta: ¿son las elecciones una forma en que podemos disputar el poder y la voz? Sobre el tema, Sandra Morán, quien fue electa al Congreso de Guatemala, 2016-2020, después de postularse para un cargo a instancias del movimiento de mujeres, considera que “la democracia representativa debe importar a los movimientos de mujeres porque es donde se hacen las leyes y las políticas […]. Las personas que están participando como candidatas tienen la oportunidad de amplificar las demandas y las voces de los movimientos”.[iii]




[i] SINAGER (2020, 10 de octubre). Comunicado # 276.

[ii] Citado por Proceso Digital (2020, 23 de octubre). Recuperado el 11 de diciembre. https://proceso.hn/un-8-incrementa-la-violencia-domestica-e-intrafamilia...

 

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by JASS on Diciembre 1, 2020 at 9:55 am

El impacto de los huracanes Eta y Iota no se dimensiona aun cuando una nueva crisis, producto de un acumulado histórico en el país, estalló en Guatemala. La crisis política es el resultado de la indignación de amplios sectores de la población por la corrupción y la impunidad que se da en el Estado y se expresa particularmente en el Congreso de Guatemala.

Las movilizaciones pacíficas de miles de personas este sábado 28 de noviembre empezaron sin incidentes. Después de las críticas nacionales e internacionales de la violencia policiaca hace una semana, en horas de la mañana el ministro de Gobernación dijo que garantizaría la seguridad de la población, dando un giro ante la presión de la población para que sea destituido por la brutal represión del sábado pasado. Al igual que durante la semana, la presencia de mujeres y jóvenes fue notoria en varias plazas del país, pidiendo la renuncia del presidente y sus ministros, y de la directiva del Congreso, entre otras demandas

Sin embargo, según denuncias, videos y fotos del lugar, a las 17:15 de la tarde un grupo incendió un autobús frente al Palacio Nacional, mientras la Policía Nacional no intentó impedirlos. La población logró controlar la situación, pero este grupo agredió a varias personas de las organizaciones de derechos humanos y otros

Un comunicado de la Convergencia por lo derechos Humanos, una asociación de varias organizaciones de la sociedad civil, señaló: “La Convergencia por los Derechos Humanos repudia las acciones provocadas que se conciertan para deslegitimar el derecho de reunión y manifestación pacifica y se solidariza con las personas agredidas por el grupo de provocadores infiltrados. Señala como autores de misma al Ministro de Gobernación Gendri Reyes, al Viceministro de Seguridad Carlos Franco Urzúa, al Director General de la PNC José Antonio Tzubán, al Sub Director General Adjunto de la PNC Edwin Adriano, y, sobre todo, al Presidente Alejandro Giammattei.”

La gota que derramó el vaso

El miércoles 18 de noviembre el Congreso de la República aprobó en sesión del pleno y durante la noche, un presupuesto que tendría que ser ratificado en el Ejecutivo, que entre otras cosas reducía los fondos para los programas sociales, particularmente para el combate a la desnutrición, y aumentaba los fondos para los diputados. Varios de ellos tienen un historial de corrupción e incluso demandas en su contra en el seno del mismo congreso y entidades del organismo judicial y otros organismos del Estado en lo que se ha dado por llamar “el pacto de corruptos”.

La noticia se fue filtrando a la prensa y provocó la indignación y enojo de muchos sectores del país; poco a poco distintos sectores se fueron pronunciando, incluyendo el CACIF (la coordinadora de empresarios más poderosa del país) y llamaron a manifestarse el día sábado en todas las plazas, incluyendo la plaza central de la Ciudad de Guatemala.  Notoriamente, mujeres y jóvenes llamaron a denunciar la situación y a pedir la renuncia del presidente y de los diputados que aprobaron el presupuesto.

El 21 de noviembre se reunió una multitud en la plaza central de la Ciudad de Guatemala y en otros departamentos-Alta Verapaz, Quetzaltenango, Sacatepéquez, Huehuetenango entre otros. La manifestación nutrida y pacífica, la mayoría con mascarillas de protección, estaba rodeada por elementos de la policía nacional civil.  Cerca de ahí, frente al Congreso de la República, se reunió un grupo de manifestantes y en un momento dado algunos hombres jóvenes se subieron a las ventanas y rompieron los vidrios y se provocó un fuego en esa sección frontal del Congreso. 

Existen numerosos videos y evidencia gráfica de que las puertas del congreso se abrieron por dentro y de que estaban preparados con extintores, además de que la fuerza policial que rodeaba el edificio no se movió en el momento para impedir los daños al edificio.  Además, más tarde el ministro de gobernación admitió que en el interior del edificio había 40 miembros de la PNC preparados para cualquier eventualidad. 

El suceso está bajo investigación del Ministerio Público, pero cada vez se acumulan mayores evidencias de que fue una acción alentada por gente infiltrada en la manifestación para justificar el uso de la fuerza que se dio posteriormente.  Horas antes se había suscitado un evento similar frente a la municipalidad de Guatemala en donde algunos jóvenes prendieron fuego al monumento a Álvaro Arzú- ex presidente del país que al momento de su muerte (por causas naturales hace dos años aproximadamente) estaba también bajo investigación durante su mandato como alcalde de la ciudad capital.

La reacción ante este hecho de las fuerzas policiales fue de represión brutal.  Dispararon gases lacrimógenos contra los y las manifestantes, golpearon con sus bastones a mucha gente y persiguieron a periodistas y gente que estaba documentando la situación.  Dos jóvenes perdieron un ojo por el impacto de las bombas lacrimógenas; varias mujeres fueron golpeadas y arrastradas por la policía y más de 40 personas (jóvenes y mujeres en su mayoría) fueron detenidas.  Al momento, solamente uno se encuentra todavía en prisión (porque según se explica cambió de abogado y el proceso está en marcha).  Las manifestaciones denunciando estos hechos, las evidencias gráficas que existen y las continuas movilizaciones de diversos sectores han continuado desde entonces.

Horas antes de estos hechos, el vicepresidente Castillo, empresario con reputación de ser una persona moderada, dio una conferencia de prensa donde compartió que le había planteado al presidente que ambos renunciaran en aras de la estabilidad del país.  Su postura de distanciamiento del presidente no es nueva y denuncia falta de voluntad del ejecutivo para atacar la corrupción, además de que ha sido apartado de sus funciones por la creación de una Oficina de Gobierno que en la práctica lidera el gabinete y que preside quien según se dice es la pareja del presidente. 

Es posible que, de renunciar el presidente, Castillo sea la figura de cierto consenso en el sector empresarial para suceder a Giammattei, quien podría ya no representar los intereses y la estabilidad que al empresariado le conviene.  Dar marcha atrás a la propuesta de presupuesto enfrenta problemas legales- sólo puede darse si el pleno del congreso lo aprueba.

Los diputados de oposición del Congreso han pedido la renuncia de la Junta Directiva y el presidente ha convocado a “diversos sectores” del país a discutir la propuesta presupuestaria, algunos de los cuales se han negado a participar.  Los pueblos indígenas, siendo al menos la mitad de la población, no han sido convocados y las autoridades ancestrales y otras organizaciones han manifestado también frente al palacio durante estos días expresando su descontento.  Las mujeres y feministas de diversas organizaciones se manifiestan también de manera notable junto con jóvenes en todo el país.

Las demandas de la población

Contrario a lo que se pensaba de que la situación no podía ser peor, la destrucción de los pocos espacios democráticos se sigue profundizando en el país con repetidos intentos de romper con la endeble institucionalidad del Estado, y ante la falta de respuesta a la población cada vez más empobrecida y vulnerable del país.  La ausencia del Estado en las zonas rurales se hizo más evidente con la pandemia y con la falta de respuesta articulada para auxiliar a la población por los impactos de los huracanes.  A este momento, muchas comunidades continúan estando aisladas debido a las inundaciones, la pérdida de infraestructura de comunicación y agravada por la pérdida de cosechas, cuyos impactos se verán más claramente con el paso del tiempo.

Desde la población y la sociedad civil organizada hay muchas y diversas propuestas- unas que apuntan a cambios estructurales más radicales y otras a acciones inmediatas que abonen a cambios en un proceso de más largo plazo.  Las que parecen consensuar más opinión hasta este momento son:

  1.  La renuncia del presidente
  2. La renuncia del Ministro de Gobernación y del Director de la Policía Nacional Civil.
  3. El castigo a los responsables de la represión y el respeto a la libre expresión
  4. El veto a la propuesta presupuestaria


Se prevée que continúen manifestaciones públicas en los siguientes días desde distintos sectores.

 

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by JASS on Marzo 25, 2020 at 12:51 pm

 

Por Dalila Vasquez*

Hoy, en medio del bullicio de la pandemia y con marzo terminando, quiero tomarme un momento para rendir homenaje a muchas mujeres, a todas las mujeres:

 

  A las invisibilizadas por el sistema que solo las ha utilizado para enriquecerse a costa de su trabajo, de su cuerpo, de su miseria...

 

  A las mujeres campesinas, que día a día trabajan la tierra para alimentar a su familia, que la cuidan y la protegen, que tienen una relación espiritual con ella, que la defienden, que, aunque no aparezcan en los papeles de propiedad o de patrimonio colectivo, son capaces de dar la vida por ella.  Seguramente este 8 de marzo muchas pusieron un plato de comida en la mesa con el fruto de su trabajo y nadie les dará las gracias... Con ello están contribuyendo a la economía del país pero tal vez muchas de ellas no lo saben y el sistema no lo reconoce...

 

A las mujeres de pueblos originarios, que por siglos han cuidado, transmitido y protegido los conocimientos ancestrales, que a través de los tejidos, de su arte, de la agricultura, de la espiritualidad, del idioma, de la medicina, del conteo del tiempo, y de muchas otras formas de resistencia han manifestado el valor de la vida en su integralidad, y que ni la colonización, ni el capitalismo, ni el racismo, ni el patriarcado, ni todas las formas de opresión han podido desaparecer como quisieran...

 

A las mujeres que con su trabajo de cuidados (doméstico, de ama de casa o como se le llame) están sosteniendo la familia, el país... que están cuidando a las y los hijos y se les culpa y violenta cuando algo no sale bien, que están cuidando enfermos porque es su deber... que están cuidando al esposo porque alguien dijo que es su obligación, que deben mantener la casa limpia porque, que vergüenza que alguien llegue y la encuentre sucia, dirán que es una huevona, una descuidada, que no "ama" a su familia... que están cuidando a los papás porque como son mujeres les corresponde... que cuidan a los abuelos, a los nietos y a quien tengan a su cargo, y aunque no tengan que comer, deben comer los demás antes que ellas, y que además, le tienen que dar la porción más grande al esposo o a los hijos varones porque ellos son hombres y trabajan...

 

A las mujeres que trabajan en una oficina muchas veces en los puestos donde no pueden tomar decisiones, que se cree que son las que tienen que llevar el café al jefe, que son acosadas, que son obligadas a vestir de una forma elegante para satisfacer a los jefes, al patriarcado, que muchas veces para mantener un trabajo casi siempre mal pagado o por querer ascender son violentadas sexualmente y no se toman en cuentan sus capacidades...

 

A las mujeres migrantes que con el dolor de su corazón tuvieron que dejar hijxs, familia, amistades porque no tienen la oportunidad de prosperar en su lugar de origen, las que el sistema echa de su país de origen por políticas acaparadoras y explotadoras...

 

A las mujeres niñas que el sistema patriarcal obliga a parir hijos de quienes las han violado y que no pueden decidir por su cuerpo porque es pecado, ah, y que no pueden denunciar porque es vergüenza para la familia, ¿cómo es posible que la gente sepa que fue violada por el papá, el primo, el abuelo? seguramente ella tuvo la culpa...

 

A las mujeres con una enfermedad terminal, que en su momento de buena salud dieron todo por el Estado y ahora el Estado las olvida, las violenta, muriendo poco a poco sin la posibilidad de acceder a un tratamiento aun cuando toda su vida laboral pagaron seguro social, o incluso aunque no lo hubieran pagado, por el hecho de ser personas tienen el derecho a la atención médica de calidad...

 

A las mujeres que han muerto en nombre del amor, que el sistema insiste en llamar crimen pasional sabiendo que es femicidio, que las siguen culpando porque saber que hicieron, de plano ellas lo provocaron, porque no denunciaron...

 

A las mujeres que están en los mercados, en las calles, o en espacios muchas veces inadecuados, vendiendo, ganándose la vida, sin seguro social, peligrando la vida, a las que el sistema las engloba dentro del concepto de economía informal, y que lejos de crear condiciones para mejorar su condición las acusan de evasión de impuestos...

 

A las mujeres que no tuvieron otra opción y que el camino que les quedó fue el de vender su cuerpo para satisfacción del patriarcado, las que tienen que fingir placer, las que tienen que aceptar cualquier tipo de violación porque les están pagando, además de ser señaladas por la sociedad...

 

En fin, a todas las mujeres del mundo que han transgredido el sistema, a las que han abierto el camino, a las que nos han dejado conocimientos, experiencias, sabiduría, propuestas, leyes...

 

Especialmente a mi madre, mis hermanas, mis hijas...

 

 


 

*Dalila Vásquez

Es una Mujer maya Ch'ortí, mujer rural. Su primera escuela organizativa y de formación política es Madre Tierra en la cual he participado.  Activista por los derechos de las mujeres rurales, indígenas y campesinas por el acceso a tierra y recursos productivos.  Actualmente es consultora de JASS Guatemala

 

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