La Influencia Política

 

“La política odia el vacío. Si no se llena de esperanza, alguien lo llenará de temor.” - Naomi Klein

Gran parte de las actividades cotidianas llevadas a cabo por JASS para la construcción de movimientos, se dirigen a aprovechar y movilizar el poder generado por la presencia numérica y el conocimiento de las mujeres, con el fin de influir en las instituciones que legislan, ejecutan leyes y distribuyen recursos.

Cuando se trata de combatir la desigualdad y la violencia, son necesarias mejores leyes, políticas y presupuestos. En muchos países, existen actualmente leyes y políticas adecuadas para la protección de las mujeres y el reto consiste en cerrar la enorme brecha existente entre el dicho y el hecho. Las leyes no se cumplen  debido a los magros presupuestos, a la falta de voluntad política o a las actitudes discriminatorias arraigadas en las instituciones, entre otros factores. Además, muchas mujeres desconocen sus derechos y, aunque los conozcan, el acto de denunciar o movilizarse puede conllevar enormes costos sociales.

La organización y las estrategias de formación de JASS contribuyen a construir tanto el liderazgo de las mujeres como las redes que permiten impulsar acciones. Sin embargo, esto no resulta suficiente para lograr la atención de quienes toman las decisiones. Las mujeres deben movilizar Conocimiento y Ruido, para crear nuevas alianzas y provocar revuelo público para influir en las prácticas de las instituciones y fuera de ellas. De esta forma,  presionaran de tal manera que la inmovilidad resultará políticamente costosa para los y las tomadores de decisiones. Hay momentos en que las oportunidades de interlocución con políticos no son considerados estratégicas y en ves, pueden desviar recursos (Ver ¿Oportunidad Estratégica o Agujero Negro? Disponible solamente en ingles). 

Las estrategias de incidencia pueden dirigirse hacia quienes toman las decisiones a nivel local. En este sentido, JASS trabajó con mujeres de Malawi quienes  convencieron a los gobiernos locales de establecer clínicas de salud móviles y persuadieron a los líderes tradicionales para proveer fertilizantes y terrenos. Tales estrategias de incidencia pueden tener alcance nacional. Por ejemplo, las Feministas en Resistencia de Honduras, aliadas de JASS, y sus simpatizantes a nivel nacional e internacional, presionaron a la Corte Suprema de Justicia para que fallara a favor de rescindir la prohibición del uso de anticonceptivos de emergencia.

Para lograr respuestas de los gobiernos nacionales ante las demandas de las mujeres, a veces resulta necesario relacionarse con instituciones regionales o internacionales. Así, en Mesoamérica, JASS y sus alianzas han participado en espacios del Sistema Interamericana de Derechos Humanos, lo cual obliga a los gobiernos a proteger a las activistas en riesgo. Asimismo, JASS ha utilizado convenios establecidos por la ONU, por ejemplo a través del Comité la CEDAW, que sancionada por los gobiernos, exigiéndoles reducir la violencia y  cumplir con las leyes de equidad de género. En el Sureste de Asia, JASS apoya los diálogos de la sociedad civil con la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN por sus siglas en inglés), una poderosa instancia regional e intergubernamental.

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