Ideas para el Cambio

Haciendo uso del poder de nuestra presencia numérica – y organizadas en torno a agendas comunes - las mujeres estamos en mejores condiciones para cuestionar la desigualdad y la violencia, para transformar el poder y dar pasos para lograr la justicia y la paz para todas y todos.

A partir de este supuesto, JASS favorece el empoderamiento de las mujeres en lo individual y en lo colectivo, al construir y apoyar espacios seguros en los que las mujeres:

  • profundizan sus análisis sobre el poder y la injusticia en sus vidas y en el mundo;
  • obtienen y generan nuevas herramientas, información y habilidades estratégicas;
  • renuevan su energía y su espíritu;
  • potencian y profundizan su organización;
  • ensayan y crean nuevas formas de poder, liderazgo y organización;
  • profundizan las relaciones de confianza política;
  • desarrollan programas en común para responder a necesidades, defender sus derechos y proteger su seguridad; y
  • construyen vínculos horizontales que atraviesan identidades, sectores, temas aislados y ubicaciones.

En JASS creemos que, una vez equipadas con lo anterior, las mujeres se encuentran en mejores condiciones para:

  • movilizarse y lograr una influencia política más significativa;
  • crear y exigir recursos, así como demandar una vida libre de violencia;
  • responder a situaciones urgentes y proteger a las activistas en riesgo; y
  • resistir la injusticia y transformar el poder tanto en los espacios personales como públicos.

En JASS consideramos que la teoría de cambio se basa en los siguientes supuestos o afirmaciones claves

  1. La organización de las mujeres marca una diferencia, al expandir y desarrollar su sentido de identidad, sus vinculaciones con otras mujeres y su participación en la toma de decisiones, factores que promueven una distribución de recursos más equitativa, así como la profundización de la democracia –única manera de erradicar la violencia.
  1. Si bien muchos movimientos han organizado a las mujeres, lo han hecho de manera instrumental; existe una notoria diferencia cuando su organización es guiada y determinada por los programas políticos de las propias mujeres.
  1. La organización de las mujeres requiere del desarrollo de capacidades para facilitar, mediar, movilizar e inspirar a otras mujeres a realizar su potencial. El liderazgo para el poder colectivo se manifiesta cuando las líderes asumen distintos roles en el movimiento y desarrollan procesos democráticos.
  1. El liderazgo de activistas implica implementar cambios en la psicología, en la ideología y en las prácticas, los cuales se logran a través de procesos tanto individuales como colectivos, así como mediante la acción.
  1. La función de las activistas y organizadoras consiste en promover que las mujeres se reúnan para reflexionar en torno a la identificación, análisis y resolución de problemas compartidos.
  1. Mediante la educación popular feminista, las mujeres toman conciencia de su capacidad para enfrentar el poder y transformarlo. En JASS, esto se llama “cruzar la línea” o transgredir porque, al hacer frente al poder, las mujeres rebasamos los límites de los roles que les han sido asignados socialmente. Así, empezamos a abordar y enfrenar problemas y estructuras.
  1. La organización feminista constituye un proceso profundo, tanto a nivel personal como público. El proceso personal siempre empodera y transforma. Por ejemplo, las mujeres que se organizan en su comunidad enfrentan, invariablemente, una dinámica de poder en sus familias y en sus relaciones íntimas, lo cual es fundamental para deconstruir la desigualdad de género.
  1. En tanto, los cuerpos de las mujeres representan el objetivo de distintas fuerzas políticas cuyos intereses se sostienen en la explotación y la violencia hacia las mujeres y tomando en cuenta la actual falta de autopercepción positiva que han impuesto a las mujeres, resulta crucial que comprendan su sexualidad y desarrollen otra percepción de lo que representa su cuerpo, así como también, otra imagen de sí mismas y una noción política del autocuidado.
  1. Cuestionar la desigualdad genera conflictos en todos los niveles: personal, social, familiar, laboral y en otros espacios. Abordar los conflictos puede generar conocimientos y poder pero, también, puede significar el aislamiento social, el estigma y la violencia. Comprender los conflictos y saber cómo manejarlos constituye un aspecto fundamental de la organización de las mujeres y del autocuidado de las activistas.
  1. Ante las distintas crisis mundiales que enfrentamos, el cambio efectivo requiere de alianzas y vínculos cada día más fuertes, que trasciendan fronteras, regiones y temas.

Gran parte del marco analítico de JASS se basa en métodos claros y útiles que permiten comprender y transformar el poder.