Contexto Global

Nani ZulaminarniLas mujeres están al frente del cambio en todo el mundo. Sin embargo, sus propios derechos no son respetados y, en muchos lugares, su seguridad está en riesgo. Las estrategias que JASS utiliza fortalecen las capacidades y estrategias de las mujeres y sus organizaciones para que puedan desafiar los retos del actual contexto de violencia y violación a los derechos humanos. Al fortalecer el poder colectivo de las mujeres, ayudamos a aumentar su influencia política al tiempo que garantizamos la protección de las activistas a la medida que sus luchas avanzan.

Un Mundo Cada Vez Más Peligroso para las Mujeres

JASS trabaja en diferentes lugares que tienen ciertos patrones y dinámicas comunes:

  • Las crisis financieras y económicas, propias del sistema vigente, siguen afectando desproporcionadamente a las mujeres. La economía está sostenida en la explotación del trabajo doméstico y de cuidado que hacen las mujeres sin compensación alguna y con serias repercusiones en su salud y autonomía.
  • Muchos gobiernos, reducidos y corrompidos por los intereses privados y el dinero, carecen de la capacidad o la voluntad política de proteger y defender los derechos de las mujeres.
  • La violencia se incrementa, alimentada por una mezcla de pobreza, presencia de los grupos paramilitares, las bandas armadas, el crimen organizado, los cárteles de la droga, y la militarización.
  • Los grupos fundamentalistas religiosos y la influencia de los extremistas ejercen cada vez mayor influencia en la sociedad y la política, revirtiendo las ganancias de igualdad de género y alimentando la intolerancia.

La profunda crisis de las instituciones democráticas, una brecha cada vez mayor entre las personas y las instituciones políticas que dicen representarlas, puede abordarse mediante el reconocimiento de las nuevas fuentes de poder en la sociedad. Alejandro Bendaña, Directora del Centro de Estudios Internacionales. Managua, Nicaragua

Retrocesos en los Derechos, Reducción del Espacio Político

A nivel mundial, los logros importantes alcanzados por los movimientos de mujeres en las últimas tres décadas han provocado una reacción feroz y bien financiada. Vemos los signos visibles de esta situación en todas partes del mundo donde trabajamos, tales como:

  • esfuerzos para revocar los derechos reproductivos en las Américas;
  • los controles sobre las libertades de las mujeres menores de shari’ah en Indonesia, Malasia y más allá;
  • mujeres culpadas por la propagación del SIDA en el sur de África;
  • el aumento de crímenes de odio contra activistas lesbianas, gays y transgéneros en todo el mundo; y
  • defensoras de derechos humanos asesinadas por su trabajo en favor de la igualdad.

El espacio político para que las y los ciudadanos hagan oír su voz, sus demandas y alternativas también se está reduciendo a medida que los gobiernos imponen la militarización y la criminalización de la protesta para mantener el orden establecido. A la vez, las inversiones estatales para hacer frente a la pobreza, la injusticia y la desigualdad – las verdaderas raíces de la violencia y la inseguridad - son eliminadas por los programas de austeridad y las demandas continuas de reducción de personal.

Estoy hablando de cambiar los valores subyacentes que gobiernan nuestra sociedad. Eso es difícil de encajar en una sola demanda fácil para medios de comunicación, y también es difícil encontrar la manera de hacerlo. Pero no es menos urgente por ser difícil. Naomi Klein

Cambiando Contextos, Cambiando Estrategias

En el mundo actual, las luchas por la igualdad, la justicia y la paz tienen que ver tanto con las ideas, los valores, y quien mantiene el estatus quo así como con el acceso y control sobre los recursos. Desde la primavera árabe hasta Occupy Wall Street, la ciudadanía se moviliza para hacer oír su voz. Sin embargo, entre las ONG y los donantes, el continuo énfasis en soluciones rápidas y "balas mágicas" ignoran y dejan de hacer frente a las complejas raíces de la desigualdad y acaba contribuyendo a la despolitización de los derechos humanos y de las luchas contra la pobreza. Muchos de los que trabajan en la incidencia política, se encuentran desconectados de las circunscripciones que están destinadas a servir. Debido a la competencia por los recursos y el protagonismo, a menudo grupos de justicia social y organizaciones de mujeres se contraponen y se dividen.

Por todo el mundo, manifestaciones y revoluciones demuestran una necesidad creciente de estrategias alternativas para la interlocución con el poder y la transformación del poder desde otra lógica

En este contexto complejo y difícil, las mujeres siguen en la vanguardia de todas las luchas por la justicia mientras  trabajan firmemente para mantener y avanzar en el goce y ejercicio de sus propios derechos. Nuevos programas y organizaciones están surgiendo en los márgenes que construyen el poder colectivo de  ciudadanos y ciudadanas. Jóvenes,  trabajadoras sexuales, lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) están desafiando las maneras tradicionales de trabajo de las ONG. Los medios de comunicación social y el Internet facilitan la movilización en las calles, la difusión de nuevas ideas y el debate público. En todas partes hay oportunidades no aprovechadas para aumentar la influencia y la conexión entre aliadas y aliados improbables.

Estos retos y oportunidades demandan liderazgos democráticos, innovadores y diversos, múltiples alianzas y una estructura organizativa flexible; demandan estrategias que involucren a los corazones y mentes, al igual que a las instituciones y políticas formales. Y ante los pronósticos de mayores y más profundas crisis económicas y climáticas, las estrategias para promover los derechos deben conectarse a las estrategias que atiendan las necesidades urgentes y a la vez transformen de forma radical las relaciones de poder. Esto es precisamente lo que hace JASS, en vinculación con organizaciones y personas aliadas.