Construyendo el Poder Colectivo


JASS trabaja para construir el poder potencial de las mujeres organizadas con una agenda conjunta para la resolución de problemas y fomenta cambios significativos.


Ancladas en la demanda concreta de las mujeres por justicia, JASS promueve y refuerza la organización de lo local-a-lo global para construir alianzas amplias, bien informadas y flexibles que respondan a las urgencias de los derechos humanos y las oportunidades para la acción.

Para JASS, organizar es un proceso continuo y empoderador que lleva a las mujeres y organizaciones a identificar las injusticias fundamentales y actuar colectivamente para resolverlas. El proceso, dirigido por nuestras socias y las mujeres que participan en procesos de formación y acompañamos, no es formulista, sino que implica muchas reuniones presenciales, en línea o por teléfono y un trabajo permanente de consulta y coordinación (ver Formando y Acompañando Activistas). Los talleres pueden incluir una amplia gama de actividades, entre ellas, narrar historias, dialogar, compartir sueños y humor; así como el desarrollo de habilidades, liderazgos, análisis de energía, establecimiento de agendas, formulación de estrategias y planeación de acciones. Diseñados para afirmar y empoderar a cada persona, los programas hacen énfasis en fomentar sus capacidades y confianza como activistas, organizadoras y dirigentes de movimientos, al mismo tiempo que reafirman y refuerzan el colectivo. Estas experiencias proporcionan elementos aglutinantes y las bases de una estructura organizativa democrática.

Como una organización de apoyo a movimientos, JASS es conocido por reunir a mujeres y organizaciones que nunca antes han colaborado entre si. Al ser intermediarias honestas y facilitadoras, fomentamos la confianza y la solidaridad, mientras rescatamos las diferencias entre el enfoque de identidad, tema, ubicación, edad, etc.

Creemos que los grupos, redes y alianzas que se unen en torno a los temas críticos que identifican – a diferencia de los que se forman en respuesta a las agendas prestablecidas – son más fuertes y más sostenibles. Debido a que la agenda y la acción son "propiedad" de las mujeres y directamente relacionadas con sus vidas, las medidas que deciden tomar son más relevantes y les dan mas fuerza a nivel personal y colectivo.

"Las organizadoras involucran a la gente para discernir por qué deben actuar para transformar su mundo - sus valores - y cómo pueden actuar para cambiarla - su estrategia." ~ Marshall Ganz

La escala y la forma de la organización y los procesos de construcción de alianzas, y nuestro papel en ellos, varían en función del contexto y tema. Suelen empezar poco a poco en cuanto a número de participantes, alcance geográfico, o complejidad, y ampliarse con el tiempo. En Malawi, JASS trabaja con sus aliadas para organizar a mujeres de base y sus redes en torno a una serie de cuestiones relacionadas con la pobreza, el VIH/SIDA, el estigma y el prejuicio. Inicialmente a través de los esfuerzos locales de la organización en las comunidades rurales, las mujeres presionaron a los políticos para conseguir clínicas móviles y acceso a la tierra y fertilizantes. Hoy en día, la organización es nacional y sus miembras lanzaron una campaña a nivel nacional para luchar contra el estigma y la violencia contra las mujeres VIH positivas y para conseguir opciones de tratamiento más adecuadas.

En Malawi, nuestro trabajo es un ejemplo de lo que los científicos sociales llaman redes horizontales. En otras partes de África y en el sudeste asiático, JASS cataliza similares esfuerzos de organización, con mujeres jóvenes que han llevado a la creación de nuevas organizaciones, como la Red para el Empoderamiento de las Jóvenes Camboyanas (CYWEN) y Generación Viva en Zambia.

Si bien esta organización local y nacional es esencial, creemos que las mujeres deben organizarse a nivel regional e internacional para hacer frente a los retos comunes y comprometer a las instituciones que pueden presionar a los gobiernos a cumplir con sus compromisos de derechos humanos. (Ver Contexto Global). Este tipo de organización desde el nivel local a nivel regional construye redes verticales.

En Mesoamérica, por ejemplo, JASS y nuestras aliadas, están organizando a las mujeres y organizaciones afiliadas a diferentes movimientos sociales – como los derechos laborales, ecologistas, indígenas y LGBT. La Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos, una asociación de organizaciones nacionales, regionales e internacionales que en este momento coordina JASS, comenzó a través de conversaciones y delegaciones de investigación de hechos conformadas por mujeres activistas que enfrentan niveles elevados de violencia, y se convirtió en una red regional.