Día 2: Encontrándonos

Escrito por Laura Carlsen 

Hoy fue un día de encuentros. Nos encontramos entre nosotras, platicamos sobre cómo encontrarnos en la construcción de redes y alianzas, y hasta hubo un encuentro virtual intercontinental. De estos encuentros, adquirimos nuevas herramientas, de conocimientos y estrategias, y nos dimos cuenta que tenemos recursos internos y externos a la mano que podemos utilizar para la protección y la lucha.

En la ceremonia de la apertura nos dice Miriam que es el día de la obsidiana en el calendario maya, de cortar obstáculos. Superando los obstáculos de la tecnología, logramos escuchar la voz de Phumi Mtetwa, de JASS Sudáfrica, quien nos contó que el extractivismo allá es un fenómeno constante desde el colonialismo que ha cambiado poco con la independencia. Actualmente, los políticos tienen fuertes vínculos con las empresas y sus intereses. Muchos ven a la minería como una salida a la desigualdad, mientras crecen movimientos que reconocen sus costos y luchan contra las injusticas que traen.  

Nos llama la atención que las dinámicas de poder que enfrentan las compañeras africanas son distintas—allí los jefes, o autoridades tradicionales, en los pueblos hacen acuerdos directos con las empresas, y las empresas extractivistas suelen ser chinas más que norteamericanas, pero la exclusión de las mujeres de la toma de decisiones, la falta de consulta con los pueblos y el tremendo poder económico y por ende político de las trasnacionales—apoyadas por los gobiernos—son elementos compartidos. También el uso de la violencia. Reflexionamos que estamos claramente interconectadas en nuestra lucha contra el extractivismo, pero también sabemos que hace falta entender mejor de qué maneras y cómo articularnos.

Del otro lado del mundo, la canadiense Lisa Rankin de Rompiendo el Silencio explica cómo hacer vínculos con organizaciones en los países de origen de las empresas trasnacionales. El acompañamiento a las comunidades en resistencia en Guatemala es una tarea principal de su grupo, sobre todo con las que han sido reprimidas. Otros instrumentos que han desarrollados son las Alertas a Inversionistaspara avisarles sobre los impactos de sus inversiones en las empresas mineras, aunque los resultados son mínimos ya que los inversionistas siguen con la lógica de ganancia que no permite avanzar mucho por esta vía. La organización también ha hecho estudios para mostrar los daños y violaciones de las minas. Varias organizaciones han logrado meter demandas contra las empresas por crímenes cometidos en Guatemala, entre ellos, HudBay, que es la primera vez en la historia que una empresa canadiense ha sido demandado en las cortes de su país por violación sexual y asesinato en otro país. El caso va lento, pero el hecho de abrir el proceso legal allá es un hito. 

Los resultados también han sido mixtos en el trabajo de incidencia con las embajadas, debido a la postura generalmente pro-empresa de los gobiernos, pero han logrado obtener información y llamar la atención a los conflictos y violaciones de derechos humanos. Otras formas de poner el tema ante la opinión pública son las delegaciones y el trabajo con medios.

Todas son herramientas útiles, presentadas con auto-critica, para no seguir con las mismas estrategias y tácticas de lucha cuando no funcionan. Vimos que la retroalimentación entre los niveles también es un factor crítico en la construcción de alianzas-- el trabajo internacional tiene que definirse a partir de la agenda local, y el trabajo local debe enriquecerse del trabajo internacional. Comentamos que el compromiso reciente del gobierno canadiense de diseñar una política exterior feminista abre una oportunidad para nosotras de definir con mayor precisión que debería ser “una política exterior feminista” y como se debería implementar. Hay un peligro que se queda en proyectos de asistencialismo a grupos de mujeres, o la igualdad entendido como paridad en este sistema, ¿Cómo ir más allá y llegar a definiciones más profundas, que transforman el sistema patriarcal/capitalista y protege a la vida? 

Aún no sabemos cómo contestar la pregunta, pero algo nos queda claro: el apoyo a la mega-minería noes una política feminista. La abogada guatemalteca Liliana Hernández nos confirma esta conclusión en su presentación sobre el impacto de las industrias extractivistas en las mujeres—el daño a nuestros cuerpos, familias y comunidades causado por el extractivismo. Describe los muchos obstáculos que existen para hacer valer los derechos humanos cuando se trata de enfrentar a las grandes empresas, empezando por el problema de la complicidad de los gobiernos que deberían ser los garantes de estos derechos. 

La tarde es el momento del encuentro entre nosotras, en que nos dividimos en pequeños grupos para reflexionar sobre qué implica todo esto en nuestros cuerpos y vidas. Dibujamos en una figura los dolores y formas de violencia--dolores de cabeza, presión en el pecho, malestares relacionados con el estrés y el miedo. Después pasamos a qué hacemos para cuidarnos y qué nos hace sentir bien, y nos dimos cuenta que hay muchos recursos individuales y colectivos a nuestro alcance, y compartimos más experiencias de lo que imaginamos. Donde estemos, nos encanta bailar, escuchar música, tener sexo-- solas o acompañadas--, estar con amigas, organizarnos, capacitarnos para sentirnos más fuertes, descansar, disfrutar de las plantas y animales, reírnos (lo hicimos mucho este día), jugar con nuestros hijos y nietos, ver programas de televisión, comer rico, tomar una copa. Compartiendo, vimos que es importante darnos permiso de decir cuando nos sentimos bien, y decir cuando nos sentimos mal, de conocer y gozar nuestros cuerpos, y tener la confianza de compartir nuestras emociones. 

Y esta noche, nos juntamos en la terraza bajo la cuarta-luna de Antigua y bailamos, comimos rico, tomamos, e hicimos muchas de estas cosas que nos hacen sentir bien. 

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