JASS Blog Archives for March 2012

by Daysi Yamileth Flores Hernández on March 24, 2012 on 1:09 pm

Las sirenas suenan, los helicópteros surcan los cielos de Tegucigalpa y el ambiente se impregna nuevamente de gas. El régimen golpista nunca ha cesado la represión aunque ha intentado disfrazarla para ser reconocido. Sin embargo, en las últimas semanas se ha desatado un nuevo y desmesurado episodio de salvajismo. El pueblo hondureño, junto a las maestras y maestros, ha salido a las calles nuevamente a defender no solo la democracia sino la educación pública, laica y gratuita para las y los hondureños. Esto ha desatado la furia de los gorilas y los Lobos que reprimen cada día con más saña y violencia.  No sé muy bien cómo describirles lo que vivimos día a día… las palabras no me alcanzan, no me salen, no fluyen entre los dedos. ¿Cómo se explica el dolor de ver el centro de tu ciudad en llamas? Ó ¿la impotencia al ver caer compañeras y compañeros ahogadas por los gases y el “agua” de color rojo que nos tiran? Ó ¿El dialogo corporal cuando se cierran todas las vías respiratorias mientras en la cabeza se pasea la certeza de que te morís en ese momento? Ó ¿la impotencia de estar escondida sabiendo que afuera están golpeando, apresando, hiriendo, insultando y hasta matandonos? Ó ¿la sorpresa de ver a un pueblo ser atacado cuando se encuentra con las manos en alto como muestra de que protesta pacíficamente? Ó ¿la indignación de ver los militares y policías al acecho en las salas de espera de los hospitales?... ¿Cómo se enfrenta tanta violencia que lo único que genera es más violencia? ¿Cómo se lloran estas lagrimas que no limpian el aire, el corazón ni la vida?... ¿Cómo les cuento? ¿Cómo explico este dolor que aprisiona mi pecho a cada instante?

Todos los días hay represión, todos los días usan gases, líquidos químicos, toletes, balas de madera y de goma y cada día, nuestros cuerpos son el blanco de los ataques. Atacan las sedes magisteriales, las universidades, los centros comerciales, las escuelas y colegios, las personas que caminan por la calle, las casas de las vecinas y vecinos que dan albergue a las personas que huyen por sus vidas, atacan todo lo que se mueve y todavía se burlan cuando te ven ahogada o golpeada, sobre todo si sos mujer o joven. Pero no solo los militares y policías nos atacan, también nos atacan los monopolios mediáticos, como CNN y los medios precursores del golpe, invisibilizando nuestra lucha y diciendo que en este país no pasa nada; mientras somos nombrados como uno de los países mas peligrosos para las y los periodistas y cada vez entendemos mucho más porqué reprimen descarada y desproporcionadamente cuando se intenta informar; como en el caso de Lidieth Diaz de canal 36.  También nos ataca el Lobo seguidor del golpe diciendo con aires de dictador: calle tomada, calle desalojada, mientras ellos tienen tomados los edificios del INPREMA y toman las calles para acechar a las y los manifestantes. Nos ataca el concejo de “ministros” con sus aplausos a la brutalidad del Lobo. Nos ataca Oscar Álvarez diciendo que está orgulloso de sus soldados y de la labor que están realizando. Nos ataca la indiferencia de quienes saben lo que está pasando en este país y voltean la cabeza. Y por supuesto, nos atacan cuando encarcelan a las y los manifestantes y les convierten en presas y presos políticos procesándoles penalmente, sin decir exactamente de qué delito se les acusa: José Martín Suazo, José Erasmo Chinchilla Melgar, José Rolando Servellón Bonilla, Marco Antonio Melgar, Edat Malihd Cobos Guitierrez, Walter Urbina, José Alex Martínez, José Francisco Zelaya Ramos, Elvis Rolando Guillén Zelaya, Linda Melina Guillén Fonseca, Nuria Evelyn Verduzco, Ingrid Liseth Sierra; ó las torturas a las que sometieron a los y las menores de edad: Mario Leonel Valle, Abner Moisés Alvarado, Brayan Antunez al igual que Hector Núñez de la tercera edad, solo para poner algunos ejemplos. 

Nos atacan todos los días, ¡todo el tiempo!  ¿Y por qué nos atacan? nos atacan por defender la democracia, por salir a la calle y alzar nuestra voz, por defender el agua, el pueblo, la educación pública, la tierra, por querer una vida digna para todas y todos, por repudiar la violencia y la brutalidad… Nos atacan por no aceptar que se viole la democracia, por repudiar la violencia, por gritar a una sola voz libre al viento: ¡EL PUEBLO UNIDO, JAMAS SERÁ VENCIDO!  ¡El MAGISTERIO CONCIENTE, AQUÍ ESTA PRESENTE! ¡ESTUDIAR, APRENDER PARA CHEPO NUNCA SER! ¡NI GOLPES DE ESTADO, NI GOLPES A LAS MUJERES! ¡NI DUEÑO NI PATRON PARA LA EDUCACIÓN! y por supuesto, nos atacan porque saben que vamos a refundar este pedacito de tierra que se llama ¡HONDURAS!  Así que unan sus voces, sus manos, sus plumas y todos sus corazones a este pueblo que decidió ¡NO CALLAR MÁS!

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by Lisa VeneKlasen on March 19, 2012 on 4:54 pm

Last week, in the typical last-minute dash to finalize an excruciatingly detailed, mammoth end-of-grant report for the last 3.5 years, my task was to “churn” a response to this zinger of a donor question: "What are the main (remaining) gaps for achieving gender equality in your working area?"

You’ve got to be kidding, right? And while I’m at it, I’ll explain why poverty hasn’t been solved.

My feminist sisters and I tend to roll our eyes at a question like this, thinking – jeez, they really don’t know how this business of oppression and inequality operate, do they? But, to be honest, a lot of donors and regular people ask this same question. My dad – a geologist accustomed to long time frames – once asked me, “How long do you think it will take to achieve gender equality?” Maybe we need a feminist theory of plate tectonics? On a serious note, we have to make a great effort to explain the slipperiness of power to folks who see the road to gender equality as straight ahead. Here’s my attempt to answer this question:

Despite important gains and progress by this project, upending gender equality – like any shift in the structures and norms of power – is dynamic. Many feminist describe the process as a dance: two steps forward, three steps sideways, and one step backwards. As research and history demonstrate, gender inequality is among the most intractable and resistant to change in part because it is perpetuated and reproduced by everyone (men and women), everywhere through the deep, invisible dynamics of socialization within families, and reinforced by institutions, media, and in many places, the threat of violence at home and in public. And gender inequality dovetails with other forms of oppression based on race, ethnicity, class, sexuality and a myriad of other institutionalized forms of discrimination. Changing relations between men and women in any society involves everyone and many variables, and at the same time, is among the most sensitive. Thus, worldwide – from the USA to Egypt to South Africa to Brazil -- we are witnessing a sustained political backlash against women’s rights and freedoms provoked in part by the important legislative and policy gains of women globally in the previous decades (e.g. the ratification of CEDAW by hundreds of countries, the Beijing Platform for Action, the Cairo Platform, Resolution 1325 recognizing rape as a war crime, etc.) In short, the road to gender equality has many gaps and even, reversals.

At JASS, we recognize the inevitability of conflict if our strategies are successful and we plan accordingly. In the face of growing insecurity in many countries, assessing risk and conflict, both within alliances and in terms of the impact of our strategies, is increasingly standard. We want to maximize gain and minimize conflict as we inch forward, sideways, etc.

Nevertheless, the key gaps and challenges that threaten gender equality works are:

  • Social and political mobilization against women’s freedoms and rights reinforced by powerful right-wing groups – many operating in the name of religion – continues to be one of the greatest threats to gender equality and justice. In many countries, these forces have succeeded in reversing laws to protect women’s rights. This is one of the reasons that JASS increasingly seeks out alliances with progressive religious groups and emphasizes how gender equality is good for families;
  • Economic insecurity – since 2008, women have born the brunt of economic volatility, and growing poverty which makes it difficult to sustain their activism because they’re consumed by the demands of their families’ and communities’ survival, and forced to migrate under even more dangerous conditions;
  • The downsizing of governments facilitated by economic crisis and the global austerity agenda – the enforcement of women’s rights and equality continues to rely on governments. Today, in all the countries where JASS works, governments are further slashing safety nets without offering affordable alternatives, and lack the basics of police, legal and health systems necessary for rights to be a reality. Who can enforce women’s rights when there is no functioning government?
  • Militarization and the closing of democratic space: while rolling back safety nets, governments have routinely responded to insecurity by ramping up the role and importance of police and military, and in turn, resorting to repression – often against citizen activists. Trading rights for security is increasingly the norm, and driven by global agendas.

Despite these challenges, JASS is prepared to respond to these volatile new dynamics as we seek to strengthen and build networks at all levels not only to mobilize influence, but also to ensure safety. And in the face of many hurdles and setbacks, women’s persistence and resilience remain the hope and promise for a better future as they have for centuries.

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by Daysi Yamileth Flores Hernández on March 8, 2012 on 12:00 am

Hoy, entre debates, colores e historias he escuchado a muchas personas hablar del día Internacional de la Mujer. Al oír la similitud de los discursos en sus complejas diversidades me ha asaltado en forma de pregunta, algo que en realidad usualmente es una certeza: ¿Estamos solas en esto? Sí, una certeza porque caminar ó nadar contra la corriente, como solía decir mi padre, la hace a una, sentir que está sola. Y es que  a pesar de los múltiples apoyos que vas encontrando en la vereda, la verdad, luchar porque las mujeres vivamos en un mundo más justo e igualitario es complejo, a veces perverso, muchas veces complicado, pero sobre todo, lleno de desencuentros. Por ejemplo: cuando decís públicamente que estás en contra de TODAS las formas de violencia y tu familia te apoya SIEMPRE Y CUANDO no señales la violencia que viven tus primas, tu madre, tu abuela ó tu tia y mucho menos si esa violencia viene de un miembro de tu propia familia, o sea, los de sangre. Ó cuando defendés  del acoso sexual a la compañera del colegio y tenes apoyo SIEMPRE Y CUANDO no señales a ningún maestro de tu cole. Ó cuando acompañas a una amiga en el proceso de decidir si quiere ó no ser madre aunque vos querrás quedar embarazada,  y tenes apoyo SIEMPRE Y CUANDO nadie de tu entorno conozca a la amiga. Ó cuando decidís acompañar el proceso de una compañera que está siendo acosada, violada, manipulada ó violentada de alguna forma y otra vez, sos apoyada por tus compas; tenés derecho a decirlo y expresarlo SIEMPRE Y CUANDO no señales a ningún compañero de tu propio movimiento. Ó cuando repudias que un hombre de 40 años o más “enamore a una menor” o sea, la abuse ó acose, y nuevamente tenés apoyo SIEMPRE Y CUANDO no haya ningún compa de tu movimiento haciéndolo. Ó cuando decidís tener una opción sexual distinta y puf! Como por arte de magia se desaparece todo un sector importante de tu familia y tu compañera de vida, simplemente es invisible. Ah! Pero peor aún es si alguien se atreve a agredirte, ya sea en el seno de la familia o de los movimientos, por defender todas esas ideas ó por el simple hecho de que repudian lo que sos, algunos compañeros y algunas compañeras –aún a lo interno del movimiento feminista- te  dirán que veas las cosas con calma! Que no hay que precipitarse, que es una compañera, que es un compañero, etc…  Y todo eso puede generar una enorme sensación de soledad y de impotencia, sobre todo, cuando los que repudian los atropellos a los que te has enfrentado en carne propia, son aquellos y aquellas a quienes  has visto del otro lado. ¿Que es parte de un plan para desmantelarlo todo?  ¿Que no son los entes que reconocemos como validos? ¿Qué no nos representan, ni a nosotras ni a nuestros ideales? Puede ser, ¡ES ASÍ! pero también es cierto que las respuestas oportunas y coherentes son necesarias en medio de circunstancias que te alteran la vida. Y también es cierto que a nuestros movimientos les falta mucho camino por recorrer para que sus respuestas estén de acuerdo a lo que necesitamos, y no solo las mujeres, aunque más las mujeres, sino todas las personas que lo conformamos. ¿Entonces?  Me pregunto otra vez, ¿Estamos solas en esto?  Ó ¿Realmente hay compas que nos acompañan y piensan que es tan horrible una violación perpetrada por un militar como una perpetrada por un compañero, sin importar quien sea, ó lo importante que sea para nuestro movimiento? ¿Estamos solas en esto? Ó ¿Es tan repudiable un golpista panzón que usa su poder para “seducir” adolescentes pobres de 14 ó 16 años como un compañero que usa su poder para “seducir” a adolescentes pobres de 14 a 16 años? ¿Estamos solas en esto, y el discurso bien aprendido solo sirve para ser “servidor en copa nueva” y en nada se traduce a la realidad de nuestros movimientos? No lo creo!!! Me niego a creerlo. Al igual que cuando me dijeron que ésto no era un Golpe de Estado! Me niego a pensar que NO hay compas que busquen, pesar de tristes decepciones y al igual que nosotras, una a transformación total. Yo les he visto y les he escuchado debatiendo sobre juventud y política, soñando de manera contracultural, cantandole a Sabana Grande y usando faldas para el calor, gritando: nosotras parimos, nosotras decidimos, ni golpes de estado ni golpes a las mujeresAhí, deposito mi esperanza!!

Sé que es difícil, sé que es complejo. Sé que mi realidad no debe anular la tuya pero también sé que hay mínimos que deben acompañarnos en este camino de refundarnos; Al igual que sé que nadie puede llamarse revolucionario si viola, mata, acosa, roba, golpea ó maltrata a una compañera. Y que Solo Así, ningún policía agresor de las indígenas de Panamá, ningún violador de Nicaragua, ningún vendedor de tierras e ideales de Costa Rica, ningún militar genocida de Guatemala, ningún compañero agresor de la Resistencia de Honduras y ningún revolucionario de mentiras de El Salvador, regalará nuestros territorios a los Vice presidentes y otros que nos visiten, ni nos arrebatará los sueños de una ¡¡¡ LIBERTAD REAL Y TOTAL PARA TODAS Y TODOS!!!

 

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