JASS Blog Archives for February 2012

by Daysi Yamileth Flores Hernandez on February 15, 2012 on 3:08 pm

It was raining this morning when I read the news: my country’s Supreme Court of Justice (SCJ) reinstated the 2009 ban on the sale of emergency contraceptive (EC) pills, arguing that EC is “incompatible with the right to life as set forth in the Constitution.” Even though the plants in the garden seemed thankful for the rain, I know the sky was weeping—for yet another penetrating attack on women’s bodies that I could feel in my bones.

The SCJ equates emergency contraception with abortion and claims that this in no way violates women’s rights, saying “Nothing in the vetoed decree prevents women’s access to information or access to methods of family planning that are different from the one which said law prohibits.” In my rage, I don’t know if I should laugh or cry. The policy makers who seek control over women’s bodies and sexuality must suffer a terrible mental affliction or intellectual deficit. Perhaps we should send all of these poor souls back to school, to bring them out of the darkness and teach them about human rights, international conventions, or in the very least, the basics of human reproduction.

As my cynicism wanes, reality sets in. I’m living under a fundamentalist military dictatorship that installed itself after a coup d’état. The judges and lawmakers who are denying my sexual freedom aren’t seeking enlightenment. They’re seeking control and power—over me, my body, and the bodies of all women. How do I continue my work when faced with such an assault on my body, my dignity, my very personhood? When the emptiness in my stomach suffocates me, and I cannot contain the sense of rage I feel within my body? Where is my fortitude to resist?

Perhaps it has wasted away, the result of political, social, even physical assaults—too numerous to count—on women’s bodies, security, and well-being. Perhaps I have become the way fundamentalist politicians see me: a commodity to be bartered, bought and sold in exchange for political currency and influence. Perhaps I have become confused when my country’s lawmakers turn their own children into mouthpieces for their regressive agenda, as with Alexandra Villeda’s (who built a successful career by making a mockery of women’s rights) statement on celebrating Valentine’s Day. Perhaps the profiteering from my life—turning my experiences, needs, and relationships into consumer transactions, like equating chocolates and greeting cards to love—has numbed my senses, and I have forgotten that my body was once mine.

Or maybe it is because women’s lives are important to me. Outrage and pain can effortlessly become hopelessness, knowing that day after day women are challenging and confronting this oppressive regime and paying the price with their bodies, suffering blows, rape, abuse and more, while they sell us an idea of love that condemns us to indifference.

Valentine’s Day? What a farce! I am supposed to believe that chocolates, flowers, and greeting cards will bring me love even as Opus Dei and its web of influence try to eviscerate the most fundamental of my rights—the right to bodily integrity, self-determination, sexual expression— isn't this personhood? When they truly understand what it is to love women, they will celebrate only one thing: FREEDOM

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by Daysi Yamileth Flores Hernández on February 14, 2012 on 10:56 am

Hoy amaneció lloviendo en este pequeño y soleado país de Centroamérica. Las plantas del jardín parecían agradecerlo mientras en los huesos se metía el filudo y helado espanto de los ataques a nuestros cuerpos. Sí, uno nuevo, o viejo. Al leer la noticia comprendí que en realidad el cielo lloraba y tenía razón de hacerlo. La Corte Suprema de Justicia (CSJ) dio su veredicto final sobre las Pastillas de Anti concepción de Emergencia, un periódico dice:

La CSJ indica que el decreto que prohibió la venta de las Píldoras Anticonceptivas de Emergencia (PAE), vetado en el 2009, no fue inconstitucional ni viola los derechos de las mujeres, ya que el fármaco en mención sí es abortivo…

Y continúa…

A criterio de la CSJ, el impedir la comercialización de la PAE es legítimo, por ser incompatible con la adecuada protección del derecho a la vida, tal y como se consigna en la Constitución. “Nada en el decreto vetado impide el acceso de las mujeres a la información o el acceso a métodos de planificación familiar distintos del que dicha norma prohíbe”.

No sé si reírme ó ponerme a llorar de rabia. Quisiera regresar a las aulas a todos los que aplican la Ley en este país para que aprendan sobre derechos humanos, decretos, Leyes, Convenios, Convenciones y razones que les muestren alguna luz en esa terrible oscuridad cerebral y social que los aqueja. Sin embargo, rápidamente me invade la certeza de que las razones no se pueden usar en este caso. Al menos no ese tipo de razones, al menos no en este espacio en blanco que se empeña en saltar cada vez que intento continuar con mis labores. Trato de continuar porque siento que no hay nada que hacer, que de veras vivimos en una dictadura militar y fundamentalista instalada desde el Golpe de Estado y simplemente hay que resistir pero… ¿Por qué no puedo? ¿Por qué vuelvo a esta página en blanco para intentar expresar la indignación que no me cabe en el cuerpo? ¿Por qué me ahoga este vacío en el estomago? Tal vez es porque una vez más, los señores deciden sobre mi cuerpo y el de todas. Este cuerpo que es mi soberanía sin importar lo que digan, ni lo que hagan. Tal vez porque mi cuerpo es, una vez más, la mercancía con la que trafican sus voluntades y favores políticos. Tal vez porque les oigo animar a festejar el día del amor en la penosa voz de Alexandra Villeda, hija de una de las responsables de este retroceso. Y Claro, mientras te animan a comprar chocolates, flores, tarjetas y un montón de cursilerías que les engordarán el bolsillo, te adormecen la cabeza y te olvidas de que tu cuerpo era tuyo. Ó tal vez es porque me importa la vida de las mujeres. Sí, esas vidas que se enfrentan a éste régimen todos los días, esas vidas que se llenan de fuerza para sobrevivir en medio de los dolores de espalda, los golpes, las violaciones, los abusos, los engaños y la farsa de este mundo que nos vende un amor que nos condena a la indiferencia y que nos aleja del derecho más primordial de todos, el derecho a decidir sobre nuestro sexo, nuestros cuerpos, su bienestar y su propia vida.

¿Día del amor? ¡Por favor! Cuando de veras sepan lo que es amar a las mujeres, entonces señores y señoras Opus, no podrán celebrar otra cosa que no sea ¡LIBERTAD!

 
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